Copio a continuación el texto resumen de aquello de lo que hablé en la mesa redonda "EL AUTISMO HOY" coordinada por Pia Nebreda y organizada por la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Bilbao.

Este es el cuaderno que llevaba para tomar notas a veces, durante los ratos que pasaba trabajando con
personas con autismo. Una vez, un chico tomo mi cuaderno y escribió en él sus números. Me dediqué a colorearlos y luego se lo enseñé. Le gustó.
Comencé a trabajar con personas
con autismo por casualidad. Esta casualidad me llevó por una aventura que duró
nueve años (entre 1997 y 2006) Durante este tiempo trabajé con adultos jóvenes
con autismo, pase dos años en Inglaterra indagando en temas relacionados,
conocía Kathy Evans[1] y
trabajé un año con ella, cursé un Master
ad-hoc en la UPV y trabajé como voluntaria en Apnabi.
Por todo esto quiero agradecer
esta invitación porque siento un gran
respeto y agradecimiento por las personas con autismo, por sus familiares y por las profesionales que trabajan con
ellas y alrededor de este tema. Trabajar
junto a todas estas personas durante ese tiempo fue para mí una gran escuela. Una escuela de humanidad y
oportunidad de comprender mas y mejor
eso que se llama “creación artística”.
Para dar a entender la
pertinencia de un espacio para la creación artística en la atención a personas
con autismo, he de insistir un poco en
esto que llamamos “creación artística”
Tengo mucho interés en ir
deshaciendo los tópicos más banales sobre la creación artística. Esto es un
trabajo muy difícil: hay mucho por desentrañar, mucho por desmontar, mucho por reinterpretar. Es un
trabajo inacabable.
Aquello de lo que hablamos en las
conversaciones corrientes cuando hablamos de “creación artística” no llega al
1% de sus implicaciones. Y la manera en la que a menudo se nos presenta el
origen y la función del arte, incluso en los contextos mas cultos y
reflexivos, es un micro-resumen banalizado
de este maravilloso invento que nos hace humanos.
No puedo hablar aquí en forma completa y organizada de las otras versiones –las menos divulgadas- del
origen del arte, de la importancia de la
creación libre, la que se abstrae del discurso, esa creación porquesí. Tampoco puedo aquí repasar la
función del arte en diversidad de
culturas y de tiempos históricos. Sería
demasiado extenso y yo tendría que ser una investigadora o algo así (más bien
un equipo de numerosas investigadoras). Pero sí puedo volcar algunas ideas,
aunque resulten algo crudas y aparentemente huérfanas de paradigma.
Puede parecer que no, pero esto
es pertinente aquí porque lo poco que
haya yo podido explorar fuera de los tópicos sobre el arte, fuera de cualquier
lugar común, se lo debo en gran parte a
las enormes interrogantes que me han
planteado las personas con autismo con las que he podido trabajar. Estas
personas me han dado las claves sobre los puntos importantes a explorar en lo
relacionado con la creación artística, así que son esas claves las que están aquí
recogidas.
Quizá algunas de mis ideas
resulten chocantes, pero en realidad no
vienen de marte. Su contexto puede rastrearse, pero no fácilmente porque no me
he molestado en guardar todos los artículos que he leído, capítulos de libros,
cachitos de entrevistas. Ni tampoco tengo notas de todas las conversaciones que
he mantenido con amistades artistas, ni
puedo registrar cada cosa que me ofrece una pista para la reflexión.
Sin embargo, sí que puedo ofrecer
aquí mismo una pequeña lista de sugerencias para que aquellas personas
interesadas puedan comenzar a curiosear.
Primero dos documentales que son
muy entretenidos de ver e interesantes. Ambos producidos por la BBC, de gran
calidad y bastante extensos. Los dos se pueden ver en Internet.
“How Art Made the World”: la
historia de cómo los humanos hacemos arte y de cómo el arte nos hace humanos.
El conductor de este documental
es Niegel Spivey, profesor de arte clásico y arqueología en la Universidad de
Cambridge, y puede verse con subtítulos en castellano aquí: http://www.youtube.com/watch?v=TA2GaReKe_c Este es el primer capitulo de cinco.
“The Human Animal”: un estudio
del comportamiento humano desde una perspectiva zoologica. Una serie de
seis episodios escritos y dirigidos por
Desmond Morris. Todos son muy interesantes, especialmente el titulado
“Mas allá de la supervivencia”, que puede verse aquí: http://www.youtube.com/watch?v=git_UzTsuvA
Y algunos libros por los que
perseguir buenas pistas:
-Alexander Alland, Jr.
The Artistic Animal
An inquiry into the
biological roots of art.
1977
Anchor Books
-Rudolph Arnheim
El Pensamiento Visual
1998
Paidos
-Rudolph Arnheim
Arte y percepción visual
1985
Alianza Forma
-Ellen Dissanayake
Art and Intimacy
How the Arts Began
1984
University of Washington Press
-Ellen Dissanayake
What is Art For?
1990
University of Washington Press
-Denis Dutton
The Art Instinct
Beauty, Pleasure and
human evolution
2010
Bloomsbory Press
-Howard Gardner
Art, Mind and Brain
A cognitive approach
to creativity
1982
Basic Books, Harper Collins Publishers
-George Lakoff y Mark Johnson
Metáforas de la vida cotidiana
2009
Catedra, Colección Teorema
-Humberto Maturana y Francisco
Varela
El árbol del conocimiento
Las bases biológicas del entendimiento humano.
2003
Lumen Editorial Universitaria
-Mark Turner, Editor
The Artful Mind
Cognitive Science and
the Riddle of Human Creativity
2006
Oxford University Press
-Lewis Williams
La mente en la caverna: La conciencia y los orígenes del arte
Ediciones Akal
Y algunos artículos y otros
documentos:
-Enrique Soto Eguibar
Arte y Cerebro
Revista: METAPOLITICA nº56
Noviembre 2007
-Art Therapy and
the Brain: An Attempt to Understand the Underlying Processes of Art Expression
in Therapy.
Art Therapy Journal of American Art Therapy
Association, 21 (3) pp. 125-135
2004
-William Irwin Thomson
Natural Drift and
the Evolution of Culture
Journal of Consciousness Studies, 14, nº11,
pp.96-116
2007
-V.S. Ramachandran and William Hirstein
The Science of Art
A Neurological
Theory of Aesthetic Experience
Journal of Consciousness Studies, 6, nº6-7,
pp.15-51
1999
-S.Zeki and M.Lamb
The Neurology of
Kinetic Art
Oxford University Press 1994
-S. Zeki, Ludowica Marini
Three Cortical
Stages of Colour processing in the human brain.
Brain (1998). 121, pp. 1669-1685
Hasta aquí no hay psicoanálisis
pero he de incluir el fantástico escrito
de Lacan: El estadio del espejo, como
fuente importante para sugerentes conjeturas y barruntos.
Mi perspectiva es múltiple,
heterodoxa, heterogénea, caleidoscópica.
Como resumen brutal de toda esta
vorágine de datos, hace tiempo escribí un cuento que para mí es un esquema en
clave, una encriptación. En el se ocultan un gran número de datos y me sirve
para pensar. El cuento trata sobre el origen del arte y es como sigue:
Un día iba un ser humano
caminando, cuando de repente: ¡zas! Cayó en un profunda sima oscura. Vagó por
la oscuridad total durante muchas horas. Durante ese tiempo tuvo alucinaciones
extraordinarias que le causaron una profunda impresión. Después de horas de
vagabundeo, por fin encontró la salida.
La experiencia le resultó tan extraordinaria y placentera que este ser pasó miles y miles de años internándose profundamente en las cavernas, solo y frecuentemente en compañía de otros.
Otro día de la prehistoria, este ser alucinaba libremente en el interior de una caverna. Intentando tocar la extraordinaria sustancia de sus alucinaciones, estiró hacia ella el brazo, la mano, el dedo…Y señaló aquella figura para su propio deleite. Accidentalmente durante esta arrobadora actividad, su dedo encontró la pared. Alarmados por la tardanza sus congéneres entran en su busca pertrechados con antorchas. Al salir algo nuevo y también extraordinario aparece: la marca en el barro fresco de la pared.
La experiencia le resulta tan intrigante que este ser pasó miles y miles de años en la profundidad oscura de las cavernas, trazando sobre sus alucinaciones en las paredes, solo y frecuentemente en compañía de otros.
El tercer día de la prehistoria, este ser que alucinaba en la oscuridad y trazaba sobre la pared, comenzó a experimentar algo más extraordinario aún: ya no necesitaba la total oscuridad para alucinar y además, podía hacerlo a voluntad. Esto le causaba tanto placer, que se pasaba el día trazando por todas partes sobre sus propias alucinaciones. Pasó así miles y miles de años. Solo y frecuentemente en compañía de otros.
El cuarto día de la prehistoria, todos los seres humanos alucinaban a plena luz del día y a voluntad y trazaban sobre sus propias alucinaciones, las comentaban y comparaban, inventaban también historias de sucesos en los que estas figuras aparecían… Discutían sobre sus orígenes, inventaban sentidos, se interrogaban sobre ellas… Esta actividad ocupaba todas las horas del día. Los trazos y dibujos empezaron a invadirlo todo: los utensilios de cocina, los cuerpos… Los comentarios, historias invenciones sobre todos estos dibujos y trazos se convirtieron en la actividad favorita de nuestro ser humano. Todo esto le resultó tan, tan placentero que pasó miles y miles de años viviendo así y en compañía de otros.
En el quinto día de la prehistoria, los trazos sobre las alucinaciones eran ya dibujos, y los dibujos tan comentados, tan protagonistas de miles de cuentos y sucesos extraordinarios, eran ya imágenes. Las imágenes eran el centro de la vida de los seres humanos, hasta tal punto que fabricaron paredes especiales solo para poder dibujar a lo grande, crear imágenes y reunirse y charlar sobre ellas, contar historias, bailar estas mismas historias frente a ellas, deliberar, hacerse preguntas en común a la luz de las imágenes, crear otras imágenes, inventar ideas sobre ellas…
Esta actividad le causaba tanto tanto placer, que los seres humanos estuvieron así miles y miles y miles de años...
La experiencia le resultó tan extraordinaria y placentera que este ser pasó miles y miles de años internándose profundamente en las cavernas, solo y frecuentemente en compañía de otros.
Otro día de la prehistoria, este ser alucinaba libremente en el interior de una caverna. Intentando tocar la extraordinaria sustancia de sus alucinaciones, estiró hacia ella el brazo, la mano, el dedo…Y señaló aquella figura para su propio deleite. Accidentalmente durante esta arrobadora actividad, su dedo encontró la pared. Alarmados por la tardanza sus congéneres entran en su busca pertrechados con antorchas. Al salir algo nuevo y también extraordinario aparece: la marca en el barro fresco de la pared.
La experiencia le resulta tan intrigante que este ser pasó miles y miles de años en la profundidad oscura de las cavernas, trazando sobre sus alucinaciones en las paredes, solo y frecuentemente en compañía de otros.
El tercer día de la prehistoria, este ser que alucinaba en la oscuridad y trazaba sobre la pared, comenzó a experimentar algo más extraordinario aún: ya no necesitaba la total oscuridad para alucinar y además, podía hacerlo a voluntad. Esto le causaba tanto placer, que se pasaba el día trazando por todas partes sobre sus propias alucinaciones. Pasó así miles y miles de años. Solo y frecuentemente en compañía de otros.
El cuarto día de la prehistoria, todos los seres humanos alucinaban a plena luz del día y a voluntad y trazaban sobre sus propias alucinaciones, las comentaban y comparaban, inventaban también historias de sucesos en los que estas figuras aparecían… Discutían sobre sus orígenes, inventaban sentidos, se interrogaban sobre ellas… Esta actividad ocupaba todas las horas del día. Los trazos y dibujos empezaron a invadirlo todo: los utensilios de cocina, los cuerpos… Los comentarios, historias invenciones sobre todos estos dibujos y trazos se convirtieron en la actividad favorita de nuestro ser humano. Todo esto le resultó tan, tan placentero que pasó miles y miles de años viviendo así y en compañía de otros.
En el quinto día de la prehistoria, los trazos sobre las alucinaciones eran ya dibujos, y los dibujos tan comentados, tan protagonistas de miles de cuentos y sucesos extraordinarios, eran ya imágenes. Las imágenes eran el centro de la vida de los seres humanos, hasta tal punto que fabricaron paredes especiales solo para poder dibujar a lo grande, crear imágenes y reunirse y charlar sobre ellas, contar historias, bailar estas mismas historias frente a ellas, deliberar, hacerse preguntas en común a la luz de las imágenes, crear otras imágenes, inventar ideas sobre ellas…
Esta actividad le causaba tanto tanto placer, que los seres humanos estuvieron así miles y miles y miles de años...
Estas actividades causaban tanto
tanto placer, que los seres humanos estuvieron así miles y miles y miles de
años: siendo seres humanos sumergidos en su producción más original: arte.
El sexto día de la prehistoria vinieron unos que dijeron que sabían explicar las imágenes, los bailes, las historias… Dijeron que eran suyas y que se las tenían que llevar. Lo secuestraron todo. Los seres humanos se quedaron muy tristes y abatidos. Los ladrones se dieron cuenta del poder tan grande del arte. A partir de entonces lo utilizaron para sus propósitos completamente distintos a su origen. Desde entonces nos dicen qué imágenes son buenas y cuales no; qué historias son las buenas y cuales no debemos escuchar; al ritmo de qué son hemos de bailar… Desde entonces, vacían el sentido profundo de la creación artística y pretenden llenarlo de los contenidos y mensajes que legitiman sus poderes. Pero también desde entonces, muchos sabemos de esta trampa.
El séptimo día de la prehistoria unos amigos de los secuestradores se inventaron a Dios, y dijeron que estaba descansando después de haber creado el mundo.
¡Já, ja, já…! ¡Qué risa!
El sexto día de la prehistoria vinieron unos que dijeron que sabían explicar las imágenes, los bailes, las historias… Dijeron que eran suyas y que se las tenían que llevar. Lo secuestraron todo. Los seres humanos se quedaron muy tristes y abatidos. Los ladrones se dieron cuenta del poder tan grande del arte. A partir de entonces lo utilizaron para sus propósitos completamente distintos a su origen. Desde entonces nos dicen qué imágenes son buenas y cuales no; qué historias son las buenas y cuales no debemos escuchar; al ritmo de qué son hemos de bailar… Desde entonces, vacían el sentido profundo de la creación artística y pretenden llenarlo de los contenidos y mensajes que legitiman sus poderes. Pero también desde entonces, muchos sabemos de esta trampa.
El séptimo día de la prehistoria unos amigos de los secuestradores se inventaron a Dios, y dijeron que estaba descansando después de haber creado el mundo.
¡Já, ja, já…! ¡Qué risa!
La capacidad que interpretamos
actualmente como “creación artística” es
algo que empuja desde nuestra constitución mamífera. Es el empuje de la forma
que en el ser humano dio lugar a un invento prodigioso: construir formas fuera
de su propio cuerpo y relacionarse con ellas de forma reflexiva.
Esto, que fue algo que duró miles
de años, por supuesto no es una consecuencia cultural, sino todo lo contrario:
tenemos cultura porque podemos hacer arte.
El advenimiento del lenguaje
seguramente aparejará consigo miles de años y ambas derivas -la del lenguaje y
la de la forma- se encontraron en aquel invento llamado arte, en aquel lugar que sigue cambiante: el espacio
de lo simbólico, el espacio de la conciencia. Espacio porque lo sentimos como una escisión que nos separa de
aquello que se mantiene opaco, real, biológico, incomprensible. Espacio que posibilita la llegada del
sujeto. Siempre en compañía de otro.
De esto por ejemplo se desprende
que facilitar circunstancias y condiciones para la creación artística puede
prestarse como ese espacio necesariamente vacío.
La imagen es algo complejo, por
tanto y enormemente poderosa: la forma
parte del cuerpo y vuelve al
cuerpo. En la imagen, bordada en el
lenguaje, hay más cuerpo que símbolo, aunque si no fuera por esa costura y por lo simbólico: no sería
imagen. Ya sabemos. La capacidad para lo imaginario es
algo tan radical en nosotros, tan “natural” como la respiración, e igualmente
importante: si no respiras te mueres. Si no puedes imaginar…pasan cosas. Esto
no lo tenemos tan presente.
El trabajo del arte es el trabajo
en la forma, hilando esa opacidad en el ovillo que es la imagen. Y con esas
lanas las sociedades tejen sus ovillos culturales a su medida. Quiero decir: la
creación artística cumple desde sus origines una función social cohesiva,
aglutina grupos, ofrece identificaciones. Por lo tanto también cumple una
función disgregadora: distintos grupos se identifican con distintas imágenes y
allá ellos con cómo esto tenga que
resolverse. Las imágenes son capturadas por las sociedades y devueltas a sus
componentes como insignias. En el
momento presente estos mecanismos se detectan claramente en todo el universo
publicitario. Sin embargo, a las producciones que se llaman “artísticas”
se les sigue atribuyendo un valor especial que está asociado a la
particularidad, a la singularidad, a la subjetividad. Hay algo que nos
barruntamos del hacer del arte (separado
de cualquier finalismo ajeno a sus propios procesos) que nos parece importante,
y con razón nos lo parece como vamos viendo.
En el trabajo del arte hay mucho
cuerpo, yo diría que más cuerpo que otra cosa. Los artistas partimos no de “la
nada”, sino más bien de un “todo” oscuro e indiscernible en el que nos abrimos paso arrancándole
partes, abriendo huecos, apartándonos de ello hasta cierto punto. En el trabajo del arte hay goce y hay placer,
y es posible que parte del asunto consista en
la transformación de lo primero en lo segundo (y a veces en tener
cuidado con los excesos de lo segundo)
El arte no es un lenguaje, no
puede ser traducido. No podemos traducir una música, no podemos traducir una
pintura. No podemos traducir un poema sin que se transforme en otro poema
distinto. El arte no es un lenguaje, sin
embargo está en el lenguaje y precisamente el trabajo del arte opera en su
ensanchamiento, en su transformación. El trabajo del arte se sirve del lenguaje
y durante este trabajo lo enriquece y lo lleva aún más allá.
El trabajo del arte es
autotélico, no tiene finalidad más allá de sí mismo. Las consecuencias de este
hacer, su influencia, lo que mueve a su alrededor –incluyendo las cuestiones
relativas al significado de una obra,
por ejemplo-, es algo ya ajeno al momento de la creación y lejanísimo de este.
Por esto (entre otras interesantes razones) la persona artista es autora y público
al mismo tiempo: origen y destino de sus producciones. Y este viaje se realiza
cumpliendo un circuito que pasa siempre por
un otro.
El trabajo del arte no es un
síntoma, ni es sintomático. Digo esto porque a menudo me encuentro personas que
sustentan la fantasía de la interpretación patológica de obras de arte, arte
patológico o no sé como llamarlo. Hay muchas personas, nada tontas, que piensan
en este estilo: si el niño pone mucho negro es que está deprimido, ó: las
espirales de Van Gogh están relacionadas con no sé qué locura… Esto es un
invento que no sé de donde viene pero es
completamente herrado, es un fantasma con herraduras.
Después de lo dicho ya, creo que
se entenderá mejor lo que un tiempo y un espacio destinados para esto llamado
creación artística puede ofrecer a una persona con autismo para que lo
aproveche como ese sujeto tenga a bien. Debe de entenderse algo, porque han sido estas
personas las que me han hecho viajar por estas divagaciones.
Los talleres en los que he
trabajado con personas con autismo han sido espacios y tiempos muy bien
delimitados (como los bordes de un papel, como las cuatro paredes de una
habitación, como el órgano llamado piel), en los que los materiales para
trabajar formaban parte de esos mismos límites estructurales. Pero el espacio
interior está vacío: no hay consignas con las que trabajar, ni instrucciones.
Es un vacío de discurso cualquiera. Solo esperar al sujeto si es que este
quiere pasearse por allí dejando su rastro, sus producciones. Es un escenario en el que la persona con autismo puede quizá
también entrever pistas sobre qué es el mundo este que nos vamos explicando
suponiéndole sus aspectos reales, simbólicos e imaginarios, puede quizá
entrever en que consistimos los que no tenemos autismo.
Es un lugar para encuentros
intersubjetivos muy particulares, donde el que lleva la iniciativa siempre es
la persona con autismo: quien propone y dispone sus reglas y son estas las que
pueden constituir el pacto para estos encuentros.
Es un lugar con mucho cuerpo,
sazonado con lenguaje al gusto de cada quien, en las cantidades que uno elija,
pero es un lugar real, vinculado fuertemente a lo real, porque de ahí partimos
siempre todos los seres humanos y esto es tan universal como la rotación de la
Tierra.
Bueno, y lo demás lo dejo para siguientes entregas de
esta interesante historia de amor.














































