sábado

Harta del nacionalismo y de las bombas...y es que la banda está borracha, está borracha, está boracha...

No es verdad que exista un nacionalismo democrático y otro que no lo es. El nacionalismo vasco es excluyente, xenófobo y... todo eso. Unos no ponen bombas y otros sí. Y los que no las ponen rentabilizan las explosiones señalando con el dedo: <<¡mira, mira, ¿ves? ¿ves como sí hay conflicto vasco?>> La única verdad es que La Banda está borracha, y Otegui -antes de cambiarse el nombre castellano por el de Arnaldo- también y Permach y toda la comparsilla. La mayoría de los izquierdabetzaleros están tan hartos de bombas y amenazas, como yo. Y la mayoría de los presos tienen que estar hasta las pelotas porque cuando más daño haga E.T.A , más lejos se sitúa cualquier posibilidad de admistía en un hipotético caso de abandono de las armas. A ver si esos cuatro mamelucos que se toman unos zuritos organizando explosiones cambian de bebida, porque les sienta mal. Lo peor es que lo que es un conflicto completamente artificial, creado por un pensamiento mesiánico nostálgico de lo que nunca ocurrió, vaya tomando esta siniestra y horrrible forma en la sociedad vasca, durante tanto tiempo. Ya no solo están heridos los heridos: desde hace mucho tiempo todos estamos heridos. Y un muerto más es una pérdida a la que sobreponerse, aunque no sea de la familia, aunque la bomba estalle en Madrid o en cualquier sitio . Esto no se puede consentir. Creo que todo el nacionalismo vasco debería suspender sus programas ideológicos al menos hasta que E.T.A. entregara las armas. Francamente: creo que el nacionalismo vasco debería , no solo suspender, sino abandonar por completo sus programas ideológicos de construcción nacional. El P.N.V. no se comporta como un partido político, sino como un credo religioso, como una iglesia o algo peor. Entre todo este magma de invenciones nacionales, E.T.A. se cree la gran víctima sacrificial y , cosas curiosas de la vida: esta situación victimaria es compartida por el P.N.V. Esto no se puede consentir porque es perverso. Yo, particularmente llevo mucho tiempo estando más que harta, herida. Mis peores fantasías me muestran una sociedad vasca deprimida, gris, arrastrada, triste y sin fuerza para recuperarse. Más que harta, entristecida, herida. Deberíamos hacer cien exposiciones al día que denunciaran este hartazgo, este hastío, este aburrimiento mortal que proponen la estupidez y la muerte. Hablamos bajito, seguimos hablando bajito, siempre hablamos bajito en el País Vasco...de algunas cosas. Al menos me enfrento al drama del tiempo que habito, y sé que aunque lo único que puedo hacer es seguir inventando mis dibujos, el horror de este país se filtrará en ellos para aspirar a algo mejor cuando alguien los mire.

Cotidianidad, creación, arte, construcciónción simbólica

Todos los días el tiempo que se construye en una hora es mucho mayor que una hora. En eso estamos cuando estamos dibujando, construyendo o inventando cualquier cosa. La creación artística es una metáfora del vivir al estilo humano. Es ese mismo suceso explorado en el laboratorio de lo simbólico. Hablar y crear no es algo natural como el latido de un corazón o el sol saliendo por la mañana. Crear es el hacer cotidiano - efecto y causa- de nuestra humanidad. La representación de las ganas de vivir, la representación de su fundamento y de su raíz. La importancia de la creación simbólica reside y se explica en ese hacer cotidiano. Hay cientos y cientos de momentos en los que ese suceso llamado creación se manifiesta Cada vez que hablamos esforzándonos por poner palabras a una experiencia particular; cuando charlamos interrogándonos sobre los tópicos sociales, aportando nuevas posibilidades de interpretación de los sucesos, inventando ideas, ironizando; cada vez que utilizamos los recursos a nuestro alcance para dar forma a un sentir vago; al vestirnos, al poner la mesa, cocinar, ordenar objetos, saludar en el ascensor, seleccionar una música, elegir un trabajo, elegir cómo hacer ese trabajo…; cuando variamos nuestras formas de hacer y decir habituales, apostando por perder algo ante la posibilidad de ganar algo; al inventar una frase para aproximarnos a un desconocido; al decidir en qué y cómo gastar nuestro tiempo… en nuestras formas de relación. Hasta comprando el pan podemos inventar algo. La creación simbólica –el trabajo del arte- se apoya en todos estos sucesos. Tendemos a creer que todos son naturales. Damos por hecho que nuestra cotidianidad es algo dado, parecido a la respiración o al funcionamiento del par de piernas que nos soportan. El colapso de la cotidianidad hace que tomemos conciencia de que no existe un estatus quo universal, ni suficientemente estable como para dar por hecha nuestra circunstancia. La enfermedad, el sufrimiento moral, las catástrofes... abren nuestra división fundamental y nos enseñan la diferencia entre la naturaleza y la cultura. Las representaciones de la malignidad: la tiranía, el asesinato, el asedio, la extorsión… así como las representaciones de la muerte, nos hacen volver la mirada hacia el valor de nuestra cotidianidad y saborear la creación de nuestra propia circunstancia como un espacio de expresión de la intimidad radical en la que podemos reinventamos cada día. La creación simbólica, el arte, es el escenario para la representación del ejercicio y de los efectos de este potencial, donde encontramos los rasgos fundamentales de nuestra vida común fuera de los lugares comunes, gracias a la diferencia entre nuestras invenciones particulares. Hay quien dice que todos somos artistas. Yo también lo digo. Lo digo como digo que todos somos electricistas: consciente de que hay que poner los medios y el trabajo para serlo. Un trabajo que consiste en dar forma al suceso que es existir al estilo humano, representando sus mecanismos, dándoles formas, poniéndo palabras. El trabajo del arte no compite con otros discursos porque no necesita justificarse como artífice de ampliaciones culturales puesto que es la cultura per sé. La creación simbólica tiene que ser, es un trabajo de regocijo en el deseo, en las ganas de vivir porque se ocupa en la creación de las representaciones necesarias donde podamos reconocer ese deseo sin desentendernos del sufrimiento, sin escamotear los aspectos mas espantosos de la condición humana. Por esto el arte es bálsamo del horror, porque puede acercarse a él, charlar con él y mostrarnos ese ejercicio resumido en una forma construida con características tan peculiares que nos ayude a observar nuestra monstruosidad sin soslayarla, posibilitando así la reflexión sobre ello. Es trabajo del artista rescatar de los escombros y los restos de la vida cotidiana, representaciones del deseo capaces de regenerar el pensamiento, orientarlo y empujarlo hacia empresas del mismo signo. El artista no cree mucho en los semblantes, en las apariencias, en las formas dadas, precisamente porque es un trabajador de la forma y sabe que la apariencia –la forma- muestra al mismo tiempo que esconde, representa y oculta al mismo tiempo. Sabe que la forma es el resultado de un esfuerzo por cernir aquello que no ha sido dicho.

viernes


Asociaciones abstractas. Articulaciones. Nudos, lios y figuras. Representaciones de una extra�a sensacion de mareo. El cuerpo siempre imaginario y esos malestares que presagian cambios. Un cambio que consiste en reconocer y dar forma a lo que ya estaba alli.

miércoles


Y se va fabricando... su abriguito. Su postura, sus propios restos. Sus cambiantes semblantes. Sus gazapos... Trabajara mucho antes de descubrir que puede tambien transformarse en laberinto donde abismarse y despabilar.

Voy a curarme un gazapo. He de mantener los resortes en buen estado. Los artilugios de la vida son delicados, hay que cuidarlos bien.

Mi hago haz e interrogo a mis restos. Un solo trazo que soy, lo que me divide mostrando estas figuras cambiantes que tambien soy. Partes del ser de hoy. Ma�ana restos.

Salta la unidad del mu�eco humano. Entonces su ven los resortes de su maquinaria. Trabajando con estos artilugios a la vista, es la luz del misterio y de la aventura la que alumbra mi mesa. Vuelo con pies de plomo. Un peso me orienta en el espacio: mi centro de gravedad es mi imaginacion.

He descubierto en que consiste el placer de poder hacerme laberinto. Primero descubri que podia hacerme laberinto. Despues descubri que esto no era en absoluto inconveniente, es mas: descubri que era un placer. Este placer afecta a la plasticidad de los recorridos del animo, los lugares, fabricacion y destilacion de intimidad; la potencia arrolladora de la imaginacion como maquinaria para la vida ...

Mi curiosidad y su semblante.Detras no hay nada. Detras puedo inventar mi infierno o mi paraiso, o no inventar, o escuchar su invento. Detras no hay nada mas que su invento. Su semblante forma parte de su invento, es su forma mas cambiante.

sábado


Representaciones de la euforia: euforiaciones, euforiamientos, euforismos, euforitis, euforismas, eufotomas ...

jueves

INGENUIDAD

"Al hablar con la institución lo que no puedes ser es ingénua"
"Ser ingénua es no darse cuenta de lo que se dice entre las palabras"
¿Qué hay entre las palabras?
Escucho lo que me dice. Lo que hay detrás es un muro, una negación, en el mejor de los casos. Peor es la nada. Hay nada detrás de sus palabras. Escuchar nada. Nada. Una nada mística, vaga. Una nada inmensa. Una nada ente, llamada institución. Allí, a veces, la duda de una consulta se pierde en las habitaciones de la administración, como en un castillo kafkiano. A veces las compuertas de la autorización se mueven según un mecanismo establecido, inamovible. Otras veces este movimiento es tan arbitrario como el capricho de un portero loco con una lógica implacable. Una organización de voluntades deja de serlo cuando cada sujeto se comporta como si algo superior a sí operara atravesándolo. Como si cada trabajador fuera una vía tentacular mediante la que el megagrandetrabajadorbenefactorpublico se manifestara. La institución nace cuando cada sujeto cita la responsabilidad particular de su trabajo como si esta estuviera en otro lugar, fuera de sí, enajenada por ahí, en algún otro sítio, en el despacho de alguien. Cuando esto no es así, la institución desaparece un poco -aunque la haya- su peso de apisonadora rodante se aligera allí donde se abre paso a la paticularidad. La particularidad desmiente ese gigantismo: no es verdad que exista un ente producto de la suma de mil voluntades y que ejerza un efecto mayor a las voluntades que lo forman. Creer eso es precisamente lo que da forma, lo que hace que dibujemos lo institucional así y lo vivamos como un aplastante gigante. Mi ingenuidad consiste en hablar como si el gigante aplastante no existiera.

domingo


Ante la proliferacion de aspirantes a verdugo, alquileres de traje de fantasma con bolas, venta disparada de cascos vac�os de cerveza, hit-parade de stupidmania, tiendas out-let de grandes causas, demanda incesante de colitas retorcidas...etc, etc... me veo empujada por mis huesos, musculos y pulmones a declarar mi rabia. Es una rabia muy bien alimentada y crecida. Es mayor de edad, piensa y se vale por s� misma. Un poco rebelde.

miércoles


Cierta inquietud, de los heridos, que somos todos, no representable. Los heridos por las mentiras, que cortan como los espejos. Mutilados, heridos y muertos. La posibilidad ...Scrach, scrach,scrach...el abominable rasca el cristal de la ventana...

Efectuamos un transplante fundamental para el asunto que nos ocupa. Una nueva cabeza pensante, un nuevo ideal para etarras y nacional-socialistas de cualquier epoca, color, condicion social, sexo, estatura y color de ojos. La estraccion de la muela filosofal.

...-HARTA DE LA ETA-ESTOMAGADA DEL TEMA ETA-HASTIADA DE LA ETA-ABURRIDA DEL ASUNTO ETA-FASTIDIADA POR LA ETA-HASTA LAS PELOTAS DE LA ETA-...

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