viernes

¿Qué fué primero: la imagen o la palabra?

Esta pregunta está mal planteada, ahora me doy cuenta. La buena pregunta es: ¿Qué fué primero: la forma o el lenguaje? Formulo la pregunta desde el campo del arte, aunque desde cualquier campo que se formule barrunto que la respuesta es la misma: la forma. La forma y la representación -ó al menos algo de ella, un algo bastante grande- son condiciones para el lenguaje. Desde los camuflajes de las flores, los diseños anatómicos de los insectos, los colores de los peces, los extraordinarios plumajes de muchas aves, hasta los rituales de cortejo y lucha de los mamíferos superiores, la forma varía, posibilita la adaptatividad del ser vivo que la porta y que es. Es la forma, el orden o desorden, la morfología, lo que en el ser humano empujó la laringe hasta su posición actual, nos puso erguidos, configuró nuestro sistema nervioso, nuestro cerebro y nuestro lenguaje. El lenguaje es forma, está enraizado en la carne. Por esto hablar nos hace humanos. Nos separa de la carne, como si existiéramos doblemente. Esa separación se multiplica en estares distintos y simultáneamente nos hace únicos. Mediante esta separación impulsada por la forma, somos lo que somos: gozamos, creamos, deseamos, sentimos y pensamos como seres humanos. Quizá eso llamado inconsciente sea precisamente el límite en el que palabra y la forma se encuentran. No la palabra y la carne - encuentro con un cadáver. Quizá eso llamado inconsciente se abre allí: en este límite, en esa tendencia a infinito entre la forma -portadora de la velocidad geológica de vida natural- y la palabra. La forma es anterior a la imagen. La imagen es forma empapada de lenguaje. Y sin embargo, sin forma no hay imagen posible, ni símbolo, ni pensamiento simbólico, ni ideal. Hay algo allí, en esa forma sin lenguaje, que nos interesa. La trabajo del arte supone un ir y venir de aquellas oscuridades: entre la forma y la palabra, en ese límite que se vá a ensanchando en su tendencia hacia infinito. Esta separación es una conciencia particular, donde la contradicción es posible, el sí y el no conviven simultáneamente. Una conciencia que transcurre suelta, independiente de otras separaciones, como puedan ser: corazón y cerebro, tyché y automatón, si y no, cero y uno.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog