jueves

ceros y unos


Antígona, La mujer, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

En el día a dia hay disueltas una pequeñas dósis de ominosidad. Como diminutas diluciones homeopáticas, pero al contrario de estas, los principios de lo ominoso siempre son activos. Lo abominable se pasea a plena luz del día, tocando las campanas, mientras nosotros le reimos los chistes y nos asombramos ante sus observaciones. Convivimos con lo odioso de la vida porque no queda otro remedio ¿o si?. Abrir escenas para la coplejidad puede empezar por mostrar a lo abominable su propia cara.

sistemas del 01


sistemas del 01, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

Es como haberse tragado un espejo. Cero/uno: yo/mi imagen. La complejidad queda fuera de la escena convertida en un fantasma. Un fantasma que pugna por ocupar su puesto y nos exige e impone su presencia. ¿Llegará a formarse una realidad cultural en la que lo caritativo ocupe el lugar de lo ominoso? ¿Un lugar cultural en el que la virtud, el deseo, tenga que esconderse en las rendijas de la oscuridad para no levantar sospechas, para noser aniquilado? ¿Es posible que estemos viviendo ya en este paisaje?

cadáveres del 01


cadáveres del 01, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

Miro la televisión. Muchas veces la miro como cuando miro una fogata. Entro y salgo de las llamas. A veces el fuego es fuego, a veces parece un ser viviente, a veces parecen paisajes, seres imaginarios. Miro la televisión, miro las imágenes enla pantalla, y por mi mente cruzan universos oscuros, certezas inquietantes. ¿Qué porción de la realidad humana es la que aparece en la pantalla? Entre el cero y el uno cibernético, no hay urdimbre suficiente que capture la complejidad humana. El sistema cibernético está empapando nuestro cuerpo, nuestro organismo cultural. Lo interiorizamos y se incorpora en nuestro torrente sanguíneo. Blanco/negro; arriba/abajo; pobre/rico;enfermo/sano; loco/cuerdo; alto/bajo, cero/uno y toda la complejidad se convierte en fantasmas.

domingo

El arte antigonista.Se me dan vuelta las manos

El arte está interesado en la acción que se opone a todo ataque a la suposición del sujeto: al totalitarismo que lo anula, al terrorismo que lo reduce a un resto, a las prácticas evaluadoras que lo cuantifican y a los controles del Estado que cercenan sus libertades, a la estetización abusiva y, en general, a todas las prácticas que degraden al sujeto. El arte es una muerte cuyos desechos -las obras- se siembran en la cultura para vivificarla.

Antigona en Ciudad Juarez

¿Eran Antígona y Polinices - el hermano al que esta quiere enterrar desobedeciendo las ordenes del tirano Creonte- la misma persona? La historia es una metáfora sobre la libertad, sobre la trascendencia, sobre ese "algo queda" tras la muerte, que es parte de la memoria y de la carne de los que quedan vivos, en algo que forma parte de la historia y que merece tener un nombre grabado en la piedra del recuerdo. Recuerdo aquellos atentados contra la tumba de Gregorio Ordoñez, como si se quisiera destruirle dos veces. Y los cuerpos anónimos de mujeres, semienterrados en el desierto de Ciudad Juarez. En aquella ciudad se representó la obra "Antígona, las voces que incendian el desierto" Aquí hay personas que han pertenecido a ETA y que son hijos predilectos en pueblos en los que se les ha homenajeado como a héroes. Sin embargo, las tumbas de sus víctimas no se convierten en monumentos a la libertad.

Antigona e Ismena


Antigona e Ismena, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

Ismena extiende en el aire una frase como una bandera: " ...no hay que perseguir lo imposible" Y luego aquella famosa frase de mayo del 68: "...lo hicimos porque no sabíamos que fuera imposible". A Antígona parece no importarle si es posible o imposible. Hay un lugar en el que eso no importa, donde las contradicciones conviven.

Antígona en el espejo

Los personajes son uno solo desplegado: la pregunta del autor que se hace carne literaria. Antígona defiende su propia memoria y parece ser que entiende la libertad como algo más importante aún que la vida para ejercerla. Seguramente porque piensa que la trascendencia de sus actos, la memoria de sus hechos son el substrato que abonará futuras decisiones de otros.

El grito de Antígona

Vi una fotografía de una mujer que parecía gritar frente al cadáver de un hombre muerto en Irak. Eran musulmanes. No sé si sería su hermano, su esposo o su hijo, sobrino... Pensé en si fuera mi hermano, mi esposo, mi hijo, mi primo, mi sobrino...Las profundidades del dolor despiertan todas las fieras que somos. Las mujeres gritan, braman su dolor...y se ponen pañuelos blancos en la cabeza y cogen pancartas con las fotos de sus hijos, maridos, nietos...desaparecidos y dan vueltas a La Plaza de Mayo.

El fantasma de La Mujer

Decía Lacan con mucho tino y para mi alivio: "LA Mujer no existe" solo existe cada mujer, una por una. Me gusta no pertenecer a ningún grupo, a ningún club fantasmático. Me gusta Groucho Marx: "no formaría parte de ningún club que me admitiera como socio". Sin embargo Creonte sí que cree en la existencia de La Mujer. El fantasma es perpetuado, día tras día, en la contidianidad. El fantasma engorda y toma consistencia cuando se habla de las políticas de igualdad...En realidad esto encubre una crueldad que debería hacernos más humildes: hay unos seres humanos que acaban de conseguir los mismos derechos civiles que el grupo mayoritariamente dueño de las decisiones políticas que a todos nos incumben. Estos seres humanos son mujeres y a pesar de haber recién conseguido hacer ver que tienen derecho a participar bajo el amparo de leyes y fundamentos jurídicos y administrativos que regulen y protejan su participación en lo social, a pesar de esto, todavía una mujer por serlo puede cobrar menos que un hombre -por serlo- etc, etc... No somos iguales. Mientras el fantasma de La Mujer siga engordando, habrá más y más asesinatos de mujeres porque los hombres que creen -como Creonte- en La Mujer, seguirán creyendo que pueden asesinarla.

Ismena y Antigona


Ismena y Antigona, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

Cuando pienso que Antígona es una loca, busco a Ismena. Cuando la prudencia de Ismena hace que las cosas se paren. Cuando su conciencia y adaptación a la realidad me hacen vestirme con las ropas de la adecuación, busco a Antígona. Alguien nos vendió la idea de que la homeostásis es lo mejor. La tranquilidad esa, el término medio. El gris es un lugar por el que se pasa cuando se viaja desde el blanco hasta el negro. El término medio del ánimo es lo peor. El estado de la vida es la euforia. La agitación es saludable (las agitaciones que impiden vivir son otro cosa)

sábado

Feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos IV

IV
*
[1]
Este texto es una tergiversación de un fragmento del artículo escrito por Iñaki Viar titulado: Respuestas al Terror y publicado en La Gaceta del Consejo de la escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano Nº 15/extra Junio 2004 (puede encontrarse en la dirección:
http://www.elp-debates.com/lgc/LGC15_%20Extrajunio.doc) Mi tergiversación consiste en sustituir la palabra psicoanálisis por la palabra arte y hacer algún retoque más. Cuando leí los párrafos originales se separaron los mares de mi fantasía, dejando al descubierto estas pistas para palabras que ando siempre buscando para describir la práctica artística en la que creo, un ideal que me construyo. Este texto trastocado es una buena vista parcial. (Muchas gracias Iñaki Viar, mi robo es afectuoso)

El arte no tiene ideología, no es conservador ni progresista. No cree en teorías que expliquen el mundo, ni en quien promete la felicidad. Su discurso no debe quedar atrapado en las redes de sentido que la política de puros semblantes teje cada día. Al arte le importa la democracia porque tiene una solidaridad lógica con ella: es la suposición del sujeto su punto de partida. El mismo punto de partida ético, el mismo sujeto portador de derechos y deberes de la filosofía y del derecho, el mismo que presupone y elide la ciencia. El arte está interesado en la acción que se opone a todo ataque a la suposición del sujeto: al totalitarismo que lo anula, al terrorismo que lo reduce a un resto, a las prácticas evaluadoras que lo cuantifican y a los controles del Estado que cercenan sus libertades, a la estetización abusiva y, en general, a todas las prácticas que degraden al sujeto y vayan contra una premisa universal común al arte y a la democracia: que no tienen contraindicaciones.
Es ahí donde el arte debe hacer oír su voz, en el cernimiento de lo real, en su saber sobre las crisis, en evidenciar las paradojas que con su inversión del sentido revelan el fracaso de las aproximaciones imaginarias. Ahí: un hacer en lo simbólico, en el lugar de ignición de la forma. El arte obra en sentido inverso a las precipitaciones identificatorias que promueven los políticos con su manejo de los significantes amos: desvela sus callejones sin salida. El arte no es acomodaticio con el “sentir general”, huye del “confort intelectual”; debe decir sobre el acto en lo político, del signo que sea, y pronunciarse sobre su mayor o menor pertinencia en el modo en que trata lo real.
El arte da tiempo al sujeto para encontrar el modo de cifrar ese real de su malestar, para vacuolizado o diluido, incorporarlo a la vida.
Para una sociedad el tratamiento que da a la muerte, y especialmente a las víctimas inocentes, siempre debe dar el lugar adecuado a ese real que impacta en lo social. Pues la matriz de todo trauma para el sujeto se halla en el hecho de ser hablante, en lo irremediable de la condición humana. Haciendo de este axioma un punto de apoyo inconmovible, encarnando el sinsentido de lo traumático, el arte puede ayudar a que el deseo prevalezca sobre los oscuros reinos del Terror.


viernes

Feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos...III

III
Para Creonte “la mujer” existe, e interpreta lo femenino como una universalidad que le quita su hombría. Por esto la mujer y el monstruo son para él el mismo ser, el mismo siendo. Hemón le recuerda que al hombre no le es vergonzoso el no resistir más allá de lo razonable. Lo femenino es ese lugar, el de lo no-razonable. Ni el caos, ni lo irracional. Una de las mayores imposiciones contemporáneas es la de la lógica de lo razonable-express. Todo debe ser representable inmediatamente, traducible, puesto en palabras, hiperreal, sin contradicciones, sin fisuras. Los pilares simbólicos no sostienen lo que ya está pasando. Hemos de apuntalar y sustituir estos constructos por otros más flexibles. La realidad express sirve para poco más que para mostrar lo más inmediato e intrascendental, el deshecho, el cadáver. A problemas complejos soluciones más complejas aún. El discurso del amo –el discurso capitalista- parece rodar sobre todas las cosas, más bien las amagalma, amalgama, las amasa. Me pregunto si ese discurso del amo no será en buena parte, nuestra propia interiorización del deseo de ser esclavos. No es igual ser exclavo y desear no serlo, que desear ser exclavo. Sin embargo, desde los lugares más alejados a los trópicos del tópico, los mensajes que inventamos para interpretar los hechos que afectan a nuestra conciencia –la producción de realidad- revelan campos cada vez más heterogéneos y homólogos entre sí. En los extremos de las matemáticas, de la física, de la química, de la literatura y del arte, el sí y el no conviven con la naturalidad de un poema. La contradicción fundacional de la contemporaneidad: el 0 y el 1, es meramente instrumental, es una circunstancia que ha de trascenderse, no es un paradigma. El 0 y el 1 se parece más al invento de la fregona o de la bolsa de plástico, que al inconsciente o a la antipartícula. Las cuerdas protagonistas de la teoría de las cuerdas, tienen veintiséis dimensiones y las llamadas paradojas científicas proliferan por doquier. Es más allá de lo razonable donde está lo interesante y también el riesgo. He leído que en America Latina el asesinato de mujeres eleva su número a un ritmo semejante al de las pandemias. La aplicación de cirugía bellificante, los cambios corporales infringidos persiguiendo distintos ideales, cuestiones particulares relacionadas con la maternidad… y un gran montón más de actos que formaban parte de las decisiones individuales, parecen estarse convirtiendo en prácticas sociales que hacen rodar aún más el rodillo de la homogeneización. Formando parte del rodillo de lo razonable, se constituyen en agresiones contra la moral y la salud de las mujeres y de los que no son mujeres. El feminicidio ha existido siempre. Quizá vaya cambiando de lugar social, de contexto, de circunstancia, de intensidad. Es “la mujer” lo que se mata en las mujeres, tanto si se las mata como si no. Un fantasma que no muere porque no tiene cadáver (la perfecta esposa, la madre abnegada, la puta… ninguna ha muerto). Pero también es lo femenino, una universalidad que cada sujeto interpreta en sus formas particulares...

martes

feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos II

II

La feminidad tiene que ver con la incertidumbre, con el umbral de lo desconocido. La nebulosidad de una zona liminar entre lo biológico y lo humano. La feminidad tiene que ver con perfiles borrosos y cambiantes. La ambigüedad aquí no es más que una fluctuación, un palpitar producido por fuerzas desiguales que bailan juntas produciendo vida: sístole, diástole; noche y día… engarzados en difusos ocasos y auroras. La ambigüedad es la representación de esta existencia contradictoria, nada más. La feminidad es el engarce de una paradoja. La feminidad es un paseo por objetos deseados que se van ahuecando al paso del deseo ,convirtiéndose estos en puertas, posibilidades. La feminidad es el lugar de la erogenia. La costillas de la luz sujetan también mis pensamientos. El erotismo es un abismo para encuentros. Tan catastrófico, tan marino o tan primaveral como elijamos. La erogenia es anterior, es la biología comprimida en pliegues y formas balbuceantes, balbuceando placeres antes de saborear hablarlos. Vida en estado puro, es decir: conflicto
.

feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos. I

I
La violencia es la imposición totalitaria de la desigualdad, una herramienta para anular y dominar a otro ser humano. Cuando asuntos que soportan raices simbólicas fuendamentales, se vacían de sus contenido para rellenarse sin mayor cuestión, de ideologías , eso es una forma de violación que igualmente persigue la posesión por sometimiento. Nadie maltrata, humilla o mata por amor. Detrás de esto siempre hay una situación de poder. Estos asesinos son de igual ralea y comparten motivaciones muy profundos. La oscuras raices de sus motivos descubren que los argumentos políticos ( en el caso de E.T.A. por ejemplo) o las excusas de género (en el caso de los asesinos de mujeres) no son más que barnices que esconden el placer que obtienen de sus crímenes. La democracia no es un bien natural que se nos dió con el nacimiento, es una construcción constante de un ideal que realizado, solo existe como ideal. Un ideal que no se cumplirá nunca porque nunca será suficiente al discusión que abra campo a la libertad. Esta discusión siempre será poca. Me siento doblemente vulnerable y no encuentro otra posición que la de resistir. Como ser ordenado alrededor de una biología de la que no puedo escapar y con la que tampoco puedo identificarme plenamente. Como mujer identificada a una diferencia, y a una distinción. Como ciudadano que confía en que una construcción cultural ocupada en abrir espacio para la libertad, es lo único que puede sosegar la cruel bestialidad humana que brama, monstruosamente en mi, en las mazmorras de nuestras conciencias.
La representación de lo femenino como cercano a lo monstruoso se debe a que resulta irrazonable porque es un lugar vacío. Y porque es un lugar vacío, puede llenarse de fantasmas. La mayoria de las apariciones fantasmales son protagonizadas por figuras femeninas. Me refiero a fantasmas, a esas ideas imaginadas con fundamento y consistencia y que -paradojicamente- no existen. ¿O sí?
La mujer es un "más allá de lo razonable", mejor dicho: lo femenino, la feminidad o femineidad. Lo razonable constituye un objeto: hay algo sobre lo que razonar (ese algo es el objeto). Cuando no hay objeto, o cuando el objeto es su falta ¿qué hay?: un lugar fuera de lo razonable puesto que ni hay objeto que sostenga razones, ni hay objeto del que dar razón.

domingo

mujeres felices


mujeres felices, originally uploaded by Helena Gonzalez-Saez.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog