viernes

Feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos...III

III
Para Creonte “la mujer” existe, e interpreta lo femenino como una universalidad que le quita su hombría. Por esto la mujer y el monstruo son para él el mismo ser, el mismo siendo. Hemón le recuerda que al hombre no le es vergonzoso el no resistir más allá de lo razonable. Lo femenino es ese lugar, el de lo no-razonable. Ni el caos, ni lo irracional. Una de las mayores imposiciones contemporáneas es la de la lógica de lo razonable-express. Todo debe ser representable inmediatamente, traducible, puesto en palabras, hiperreal, sin contradicciones, sin fisuras. Los pilares simbólicos no sostienen lo que ya está pasando. Hemos de apuntalar y sustituir estos constructos por otros más flexibles. La realidad express sirve para poco más que para mostrar lo más inmediato e intrascendental, el deshecho, el cadáver. A problemas complejos soluciones más complejas aún. El discurso del amo –el discurso capitalista- parece rodar sobre todas las cosas, más bien las amagalma, amalgama, las amasa. Me pregunto si ese discurso del amo no será en buena parte, nuestra propia interiorización del deseo de ser esclavos. No es igual ser exclavo y desear no serlo, que desear ser exclavo. Sin embargo, desde los lugares más alejados a los trópicos del tópico, los mensajes que inventamos para interpretar los hechos que afectan a nuestra conciencia –la producción de realidad- revelan campos cada vez más heterogéneos y homólogos entre sí. En los extremos de las matemáticas, de la física, de la química, de la literatura y del arte, el sí y el no conviven con la naturalidad de un poema. La contradicción fundacional de la contemporaneidad: el 0 y el 1, es meramente instrumental, es una circunstancia que ha de trascenderse, no es un paradigma. El 0 y el 1 se parece más al invento de la fregona o de la bolsa de plástico, que al inconsciente o a la antipartícula. Las cuerdas protagonistas de la teoría de las cuerdas, tienen veintiséis dimensiones y las llamadas paradojas científicas proliferan por doquier. Es más allá de lo razonable donde está lo interesante y también el riesgo. He leído que en America Latina el asesinato de mujeres eleva su número a un ritmo semejante al de las pandemias. La aplicación de cirugía bellificante, los cambios corporales infringidos persiguiendo distintos ideales, cuestiones particulares relacionadas con la maternidad… y un gran montón más de actos que formaban parte de las decisiones individuales, parecen estarse convirtiendo en prácticas sociales que hacen rodar aún más el rodillo de la homogeneización. Formando parte del rodillo de lo razonable, se constituyen en agresiones contra la moral y la salud de las mujeres y de los que no son mujeres. El feminicidio ha existido siempre. Quizá vaya cambiando de lugar social, de contexto, de circunstancia, de intensidad. Es “la mujer” lo que se mata en las mujeres, tanto si se las mata como si no. Un fantasma que no muere porque no tiene cadáver (la perfecta esposa, la madre abnegada, la puta… ninguna ha muerto). Pero también es lo femenino, una universalidad que cada sujeto interpreta en sus formas particulares...

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