viernes

Zak I

Todos estamos en búsqueda y captura -dice Zak- mi padre, mi madre... Este hablar suyo se me hace insoportable, cómo habla, ni siquiera lo que dice. Intento concentrarme en cosas dulces. Veo flores. ¿Qué quiero de las flores? ¿Qué son las flores? Botones de vida. Son el punto de explosión del ombligo, del centro, de la tierra. La boca de profundis se abre, adornada por algo más ideal que un agujero sexual. Un bocado sexual. Zac quiere acercarse de la peor manera posible. Como el amo de todo y de todas las circunstancias. Si no se es amo ¿qué se es? No quiero ser amo. Me repugna el placer que encuentra Zak en el sadismo de esta posición. Sadismo cotidiano, imperceptible, diminuto, constante como una gota de agua que cayendo siempre en el mismo lugar, acaba haciendo allí un agujero. Zak dice cosas en broma, esa broma dura y hueca. Zak recubre su sadismo de amor. Arroja polvo de cristales molidos en el azucar y revuelve. Me pregunto cuantos de estos puñales habré tragado. Me pregunto cuantos de estos puñales tragaré al día. Cuantos pasarán por la digestión de mi escritura, por la digestión de mis dibujos. Me pregunto cuantos quedarán constelados, coheridos como un diamante preciosamente tallado, en una forma, en un dibujo, en una frase. En los alrededores del sufrimiento hay mucho sadismo. Esto me interroga. Interrogo a mis propias aristas y a mis cortes ¿a quien hiero? ¿como me hice esta herida? Zak es la pasión de un ser completo, vive en un esqueleto crustáceo.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog