En el día a dia hay disueltas una pequeñas dósis de ominosidad. Como diminutas diluciones homeopáticas, pero al contrario de estas, los principios de lo ominoso siempre son activos. Lo abominable se pasea a plena luz del día, tocando las campanas, mientras nosotros le reimos los chistes y nos asombramos ante sus observaciones. Convivimos con lo odioso de la vida porque no queda otro remedio ¿o si?. Abrir escenas para la coplejidad puede empezar por mostrar a lo abominable su propia cara.
jueves
sistemas del 01
Es como haberse tragado un espejo. Cero/uno: yo/mi imagen. La complejidad queda fuera de la escena convertida en un fantasma. Un fantasma que pugna por ocupar su puesto y nos exige e impone su presencia. ¿Llegará a formarse una realidad cultural en la que lo caritativo ocupe el lugar de lo ominoso? ¿Un lugar cultural en el que la virtud, el deseo, tenga que esconderse en las rendijas de la oscuridad para no levantar sospechas, para noser aniquilado? ¿Es posible que estemos viviendo ya en este paisaje?
cadáveres del 01
Miro la televisión. Muchas veces la miro como cuando miro una fogata. Entro y salgo de las llamas. A veces el fuego es fuego, a veces parece un ser viviente, a veces parecen paisajes, seres imaginarios. Miro la televisión, miro las imágenes enla pantalla, y por mi mente cruzan universos oscuros, certezas inquietantes. ¿Qué porción de la realidad humana es la que aparece en la pantalla? Entre el cero y el uno cibernético, no hay urdimbre suficiente que capture la complejidad humana. El sistema cibernético está empapando nuestro cuerpo, nuestro organismo cultural. Lo interiorizamos y se incorpora en nuestro torrente sanguíneo. Blanco/negro; arriba/abajo; pobre/rico;enfermo/sano; loco/cuerdo; alto/bajo, cero/uno y toda la complejidad se convierte en fantasmas.
domingo
El arte antigonista.Se me dan vuelta las manos
El arte está interesado en la acción que se opone a todo ataque a la suposición del sujeto: al totalitarismo que lo anula, al terrorismo que lo reduce a un resto, a las prácticas evaluadoras que lo cuantifican y a los controles del Estado que cercenan sus libertades, a la estetización abusiva y, en general, a todas las prácticas que degraden al sujeto. El arte es una muerte cuyos desechos -las obras- se siembran en la cultura para vivificarla.
Antigona en Ciudad Juarez
¿Eran Antígona y Polinices - el hermano al que esta quiere enterrar desobedeciendo las ordenes del tirano Creonte- la misma persona? La historia es una metáfora sobre la libertad, sobre la trascendencia, sobre ese "algo queda" tras la muerte, que es parte de la memoria y de la carne de los que quedan vivos, en algo que forma parte de la historia y que merece tener un nombre grabado en la piedra del recuerdo. Recuerdo aquellos atentados contra la tumba de Gregorio Ordoñez, como si se quisiera destruirle dos veces. Y los cuerpos anónimos de mujeres, semienterrados en el desierto de Ciudad Juarez. En aquella ciudad se representó la obra "Antígona, las voces que incendian el desierto" Aquí hay personas que han pertenecido a ETA y que son hijos predilectos en pueblos en los que se les ha homenajeado como a héroes. Sin embargo, las tumbas de sus víctimas no se convierten en monumentos a la libertad.
Antigona e Ismena
Ismena extiende en el aire una frase como una bandera: " ...no hay que perseguir lo imposible" Y luego aquella famosa frase de mayo del 68: "...lo hicimos porque no sabíamos que fuera imposible". A Antígona parece no importarle si es posible o imposible. Hay un lugar en el que eso no importa, donde las contradicciones conviven.
Antígona en el espejo
Los personajes son uno solo desplegado: la pregunta del autor que se hace carne literaria. Antígona defiende su propia memoria y parece ser que entiende la libertad como algo más importante aún que la vida para ejercerla. Seguramente porque piensa que la trascendencia de sus actos, la memoria de sus hechos son el substrato que abonará futuras decisiones de otros.
El grito de Antígona
Vi una fotografía de una mujer que parecía gritar frente al cadáver de un hombre muerto en Irak. Eran musulmanes. No sé si sería su hermano, su esposo o su hijo, sobrino... Pensé en si fuera mi hermano, mi esposo, mi hijo, mi primo, mi sobrino...Las profundidades del dolor despiertan todas las fieras que somos. Las mujeres gritan, braman su dolor...y se ponen pañuelos blancos en la cabeza y cogen pancartas con las fotos de sus hijos, maridos, nietos...desaparecidos y dan vueltas a La Plaza de Mayo.
El fantasma de La Mujer
Decía Lacan con mucho tino y para mi alivio: "LA Mujer no existe" solo existe cada mujer, una por una. Me gusta no pertenecer a ningún grupo, a ningún club fantasmático. Me gusta Groucho Marx: "no formaría parte de ningún club que me admitiera como socio". Sin embargo Creonte sí que cree en la existencia de La Mujer. El fantasma es perpetuado, día tras día, en la contidianidad. El fantasma engorda y toma consistencia cuando se habla de las políticas de igualdad...En realidad esto encubre una crueldad que debería hacernos más humildes: hay unos seres humanos que acaban de conseguir los mismos derechos civiles que el grupo mayoritariamente dueño de las decisiones políticas que a todos nos incumben. Estos seres humanos son mujeres y a pesar de haber recién conseguido hacer ver que tienen derecho a participar bajo el amparo de leyes y fundamentos jurídicos y administrativos que regulen y protejan su participación en lo social, a pesar de esto, todavía una mujer por serlo puede cobrar menos que un hombre -por serlo- etc, etc... No somos iguales. Mientras el fantasma de La Mujer siga engordando, habrá más y más asesinatos de mujeres porque los hombres que creen -como Creonte- en La Mujer, seguirán creyendo que pueden asesinarla.
Ismena y Antigona
Cuando pienso que Antígona es una loca, busco a Ismena. Cuando la prudencia de Ismena hace que las cosas se paren. Cuando su conciencia y adaptación a la realidad me hacen vestirme con las ropas de la adecuación, busco a Antígona. Alguien nos vendió la idea de que la homeostásis es lo mejor. La tranquilidad esa, el término medio. El gris es un lugar por el que se pasa cuando se viaja desde el blanco hasta el negro. El término medio del ánimo es lo peor. El estado de la vida es la euforia. La agitación es saludable (las agitaciones que impiden vivir son otro cosa)
sábado
Feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos IV
*[1]
Este texto es una tergiversación de un fragmento del artículo escrito por Iñaki Viar titulado: Respuestas al Terror y publicado en La Gaceta del Consejo de la escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano Nº 15/extra Junio 2004 (puede encontrarse en la dirección: http://www.elp-debates.com/lgc/LGC15_%20Extrajunio.doc) Mi tergiversación consiste en sustituir la palabra psicoanálisis por la palabra arte y hacer algún retoque más. Cuando leí los párrafos originales se separaron los mares de mi fantasía, dejando al descubierto estas pistas para palabras que ando siempre buscando para describir la práctica artística en la que creo, un ideal que me construyo. Este texto trastocado es una buena vista parcial. (Muchas gracias Iñaki Viar, mi robo es afectuoso)
El arte no tiene ideología, no es conservador ni progresista. No cree en teorías que expliquen el mundo, ni en quien promete la felicidad. Su discurso no debe quedar atrapado en las redes de sentido que la política de puros semblantes teje cada día. Al arte le importa la democracia porque tiene una solidaridad lógica con ella: es la suposición del sujeto su punto de partida. El mismo punto de partida ético, el mismo sujeto portador de derechos y deberes de la filosofía y del derecho, el mismo que presupone y elide la ciencia. El arte está interesado en la acción que se opone a todo ataque a la suposición del sujeto: al totalitarismo que lo anula, al terrorismo que lo reduce a un resto, a las prácticas evaluadoras que lo cuantifican y a los controles del Estado que cercenan sus libertades, a la estetización abusiva y, en general, a todas las prácticas que degraden al sujeto y vayan contra una premisa universal común al arte y a la democracia: que no tienen contraindicaciones.
Es ahí donde el arte debe hacer oír su voz, en el cernimiento de lo real, en su saber sobre las crisis, en evidenciar las paradojas que con su inversión del sentido revelan el fracaso de las aproximaciones imaginarias. Ahí: un hacer en lo simbólico, en el lugar de ignición de la forma. El arte obra en sentido inverso a las precipitaciones identificatorias que promueven los políticos con su manejo de los significantes amos: desvela sus callejones sin salida. El arte no es acomodaticio con el “sentir general”, huye del “confort intelectual”; debe decir sobre el acto en lo político, del signo que sea, y pronunciarse sobre su mayor o menor pertinencia en el modo en que trata lo real.
El arte da tiempo al sujeto para encontrar el modo de cifrar ese real de su malestar, para vacuolizado o diluido, incorporarlo a la vida.
Para una sociedad el tratamiento que da a la muerte, y especialmente a las víctimas inocentes, siempre debe dar el lugar adecuado a ese real que impacta en lo social. Pues la matriz de todo trauma para el sujeto se halla en el hecho de ser hablante, en lo irremediable de la condición humana. Haciendo de este axioma un punto de apoyo inconmovible, encarnando el sinsentido de lo traumático, el arte puede ayudar a que el deseo prevalezca sobre los oscuros reinos del Terror.
viernes
Feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos...III
martes
feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos II
La feminidad tiene que ver con la incertidumbre, con el umbral de lo desconocido. La nebulosidad de una zona liminar entre lo biológico y lo humano. La feminidad tiene que ver con perfiles borrosos y cambiantes. La ambigüedad aquí no es más que una fluctuación, un palpitar producido por fuerzas desiguales que bailan juntas produciendo vida: sístole, diástole; noche y día… engarzados en difusos ocasos y auroras. La ambigüedad es la representación de esta existencia contradictoria, nada más. La feminidad es el engarce de una paradoja. La feminidad es un paseo por objetos deseados que se van ahuecando al paso del deseo ,convirtiéndose estos en puertas, posibilidades. La feminidad es el lugar de la erogenia. La costillas de la luz sujetan también mis pensamientos. El erotismo es un abismo para encuentros. Tan catastrófico, tan marino o tan primaveral como elijamos. La erogenia es anterior, es la biología comprimida en pliegues y formas balbuceantes, balbuceando placeres antes de saborear hablarlos. Vida en estado puro, es decir: conflicto.
feminidad, Antigona, feminicidio y otros asesinatos. I
domingo
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