miércoles

mi cadáver: amor pirata

Pareciera que no me quisiese. No es verdad. Me río de mi existencia con cariño ¡qué remedio, no puedo escapar! Como si fuera truculento, mortífero, fatalmente amenazante, representar la caricatura de la cruda vida que me sustenta. Pues no, no me lo parece. Una calavera acaricia la vida con más ternura que una teta con ínfulas. Quise disfrazarme de fantasma y más bien parecía un canibal -personajes antípodos. Exageré al canibal y -en lógica evolución- me quedó la calavera. Pero ved ¡qué manitas!, con qué cariño tratan esas piedras volcánicas.

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