martes

EL MONSTRUO CRECIENTE

Conversación:
¡Eres un monstruo!
¿Si? ¡Pues tú más! Que lo sepas: ¡tu...mucho más monstruo que yo!
Alguien tiene que ganar. Si no, no es divertido. Diverso sería si ganaran los dos. Doblemente interesante. Doblete. Y ¿Qué nos aparta del doblete, del doblez, del entredos? Nada. Nada excepto la ausencia de algo que nos lleve a ello, un transporte, una traviesa...
Tomemos al Monstruo por los cuernos (caramba, ya sé una cosa: tiene cuernos, no sé donde) y exploremos su palabra sigueindo aquellas pistas que nos proporcionó Manuel.
Las vamos a seguir como yo quiera, claro está. Seguidme. Poe aquí (esto es un precioso lápsus tipográfico, quería decir: "Por aquí...")
Monstruo, de monstrum: significa prodigio, el prodigio que presagia algún grave acontecimiento. No sé cómo es esta gravedad. Puede ser la universal atracción, puede ser un acontecimiento que implica compostura y circunspección, puede ser una enormidad, un exceso, puede ser un gran acontecimiento, en tamaño en importancia... Dice Manuel, que este sustantivo latino es uno de los derivados de monere "avisar", por la creencia de que los prodigios eran amonestaciones divinas, advertencias divinas. La idea original -escribe Manuel- es, pues, la de una profecía o advertencia divina, más concretamente la de una señal de advertencia, o una orden o instrucción, de los dioses a través de un suceso contrario a la naturaleza.
Los dioses querían mantener un orden, luego diseñaban leyes -en este intento universal de hacer retroceder al horror de lo crudo, lo real, lo... en sus aspectos más mortificantes- y la mayoría de estos mensajes prodigiosos eran formas para su representación, con el mensaje añadido: y ¡ay de aquel que ignore esto! Así que al prodigio empezaron a asociarse estos avisos con avisos de desgracia, en una doble vertiente: desgracia porque si no hacemos caso de la advertencia nos exponemos a algo malo: el mal o la ira de los dioses. Vaya panorama. Duro.
Y ahora viene la separación de las aguas. Manuel lo explica fabulosamente así que voy a copiar su texto hasta el final. Escribe Manuel:
<<>deforme, en el sentido propio, es "sin forma", lo contrario de "formosus", palabra menos deformada en portugés que en nuestro actual "hermoso"; sí, lo hermoso "tiene forma"] u horripilante.
Significados más modernos en las lenguas europeas de monstruo (monstruoso, monstruosidad...) tienen que ver, entre otras cosas, con lo descomunal (e.g. en ingés y alemán) y con lo excepcional (excepcionalmente, en un salto hacia lo ameliorativo pero conservando la idea de excepcional), e.g., nuestro uso actual en frases del tipo Es un monstruo de la pintura. >>
Después Manuel hace un interesantísimo repaso del verbo Monere: hacer pensar, recordar, advertir, avisar, exortar, aconsejar, mostrar, informar, inspirar... y de sus raices. Las raices de este verbo se mezclan y multiplican bajo la superfície de la cultura, de una forma tan extensa que parece infinita (pero no): autómata, ménade, mente, demente, vehemente, mentecato, mención, mentir, fementido, mandarín, memento, comentar, reminiscencia, manía, acromanía, clepromanía, ...maniático, manicomio...capnomancia, captromancia, necromancia..., musa, museo, música, murga, amnesia, amnistía, mnémico, mnemotécnica.
Ahora digo yo: me dán ganas de subvertir un poco todo esto desde el inicio, quitándole la trastienda del horror -situando esto solamente en la forma/sin forma, en la deformación, en la apariencia, en la máscara- y asociándolo a la felicidad más profunda: a la fiesta, al crecimiento, al amor, al deseo, a las ganas de vivir, a la asociación de particularidades... a la celebración...
En la antigüedad, muchas representaciones de monstruos tenían una función apotropaica, es decir: para alejar la malignidad. Delante de un templo -o las gárgolas, por ejemplo- en las paredes de las piramides se escribián historias sobre maldiciones...se ponían bichos terribles que tenían por objeto "asustar a los malos", a los intrusos, a los ladrones....
es decir que la ternura, el amor que propicia el crecimiento de las ideas de libertad, el trabajo de la libertad, también puede construir horrorosos monstruos que auyenten y espanten a "los malos" Mnstruosidades que hagan empequeñecer, menguar a los otros monstruos. Presencias prodigiosas y fabulosas que se venguen de la estupidez, de la crueldad, de la cosificación, de la insidia...y que acojan el dolor -por ejemplo- como quien se encuentra un pajarito caido de su nido.
He aquí el travieso transporte que propongo para este nuevo monstruo moderno, frankenstein, bicho inmirable, presencia ominosa... Monstruo Creciente... El que de verdad, de verdad... dá más miedo... a todos los que ganamos con su presencia.


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