domingo

El cambio ya está aquí. Solo tengo que acomodarme a él, a su mutabilidad. Aceptar las metamorfósis de cada momento, como si cabalgara un caballo brioso. El néctar del cambio: un amor desapasionado y dulce.
la buena palabra, la que hace florecer alrededor, la que alivia el sufrimiento.
La buena palabra, la que ahueca la opacidad.
La buena palabra, la que hace camino al paso, la que hace hueco para las palabras de otros.
Un suave empuje solar.
Estas nuevas sensaciones hacen sus nidos por los rincones.

1 comentario:

Amaia dijo...

Me encanta como escribes, como dibujas y como haces en el taller.

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