


Ofrecí lo mismo. Hice los mismo, aúnque hiciera otro dibujo.
Esta vez me tembló el pulso varias veces. Varias veces hubiera querido parar. Deseaba que terminase. Apagar la luz, no seguir mostrándome así, allí.
Algo se reveló y aprendí una cosa importante: no puedo escojer al público, pero sí al destinatario.

2 comentarios:
Muy bonito
Muchas gracias
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