domingo

Diario de lo que no se puede decir (10-25 enero 2010)

El pensamiento produce muros llenos de agujeros. Lo mejor son los agujeros.
Estos agujeros son la demostración de que navegamos en frágiles barquillas hechas de construcciones culturales. Palillos que se entrelazan como en la segunda casita del segundo cerdito. Así velamos una zozobra en cuya vertiente más luminosa está lo mejor de lo humano.
Hay misterio: misterio espiritual, misterio natural, misterio... No como una verdad religiosa a la que se accede por revelación divina, no. El misterio es lo que permanece sellado, cerrado, oscuro por desconocido, por inabordable... Las producciones intelectuales se flexibilizan, las asociaciones, la imaginación. La libertad tiene que ver con la inmensa variedad de lo que no soy yo.

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