domingo



Estoy ensayando un pequeño fancine desplegable. Tiene seis páginas y puede desplegarse y verse en su conjunto como un unico dibujo.



El AMOR dá a la vida humana su característica particular. El amor es admitir la constitución del otro como ua coexistencia legítima con uno. Funde el fenómeno social, es previo al lenguaje y constitutivo del lenguaje. La FORMA es el cuerpo y el entorno físico en términos sensoriales: la experiencia completa y compleja del cuerpo. La percepción es discernimiento.

el paradigma del arte

Antes de ser una producción cultural, el arte es otra cosa. Es mas: el arte es EL productor de la cultura. Después, la cultura toma al arte como rehén de sus propios argumentos.
El arte es parte de la biología humana. Se corresponde con el empuje de la vida en la forma, con la cognición como proceso en el advenimiento formal.
El arte es una inclinación preverbal y precultural. Desde el momento de la creación artística, desde la mano del autor, hasta las obras vendidas por sumas millonarias o/y expuestas como emblemáticas de la contemporaneidad, el arte recorre todos los dominios de los humano.
Hablo del empuje a la creación artística como inclinación humana común y universal. No importa si es potencial o manifiesta.
El arte constituye en su origen un recurso adaptativo para la vida (no una adaptación a la sociedad ó a la cultura, sino a la vida).

lunes

LAS TRIPAS (Texto escrito por Ricardo Padilla)


LAS TRIPAS

A la espera de lo que se decida sobre Las presidentas, en la cabeza se agolpan una multitud de sensaciones que no terminan de parar de girar y girar, como si de alguna forma se estuviese revolviendo un interior que sólo pretende explorar y trabajar con el teatro.

Por un lado hay buenas sensaciones, cierto valor de un trabajo que, pese a su dificultad, se construye hacia el exterior y da resultados interesantes. Una propuesta que emana de las tripas, pero también de la cabeza, en un intento de contar y trasladar un sentir y una reflexión al público.

Hablar del estómago no es fácil. Dependemos mucho de él y nos olvidamos de la cabeza y de pensar a veces en lo que está sucediendo realmente. De mirar, de escuchar. Eso, por desgracia, en nuestro mundo, llega mucho después.

Ya no tenemos hambre, esa necesidad básica que te vuelve un depredador por necesidad, un carnívoro que persigue sin tregua. Ahora es sólo apetito, pero un apetito voraz. Ambas cuestiones están en las tripas y de ahí se genera un todo que luego tiene que salir. Por eso elegí esta obra. Porque esas tres mujeres, representantes de muchas cuestiones que nos rodean diariamente, (religión, familia, política, sociedad del bienestar.,) hablan de su indigestión, de la mierda ajena y olvidan su propia defecación. Sacan las uñas, como si de unas vampiras se trataran, para atacar y demostrar así, que la envidia las invade, rabiosas de no haber conseguido sus anhelos y ver, en el fondo, que la otra tiene lo que ésta desea. Y generan entonces una defecación putrefacta sobre la otra. Eso es lo que más las importa en la vida, lo que les permite sobrevivir. Cagarse en el otro. Pero también es lo que las mata poco a poco, lo que las vuelve crueles y perversas.

La sensación positiva sobre el trabajo es esa reflexión. Ha sido un esfuerzo, un riesgo hablar a través de Erna, Grete y Mariedl, esos maravillosos personajes que Schwab escupe de una manera contundente. El trabajo es irregular en muchos sentidos porque partimos de un texto igualmente irregular y lleno de complejidad. Werner Schwab no sabía escribir teatro, eso para mí es evidente, pero sabía escribir y aportó en su momento todo un mundo lleno de matices, un universo en el que siempre descubres algo nuevo cuando lo recuperas.

Lo que me preocupa es que el trabajo se tache de malo. Bueno, a todo director le preocupa eso. No me importa manifestarlo así. Lo que quiero decir es que alguna Erna o alguna Grete o alguna Mariedl decidan sobre el futuro de esta propuesta y, si me apuro, sobre muchas otras propuestas que están arriesgando más allá de lo que otras están haciéndolo.

Y no hablo de esas propuestas que son verdaderas pajas mentales, hablo de aquellas que se dirigen al público, con el mayor respeto posible, porque es para quien se trabaja. Es el último eslabón de la cadena. El oficio se manifiesta así y no el ombligo.

El contacto se ha producido agradablemente. Ha sido un éxito porque ha funcionado con un público que se ha entretenido y ha disfrutado de un debate posterior. Una mayoría que ha agradecido encontrarse con Las presidentas. Con un mundo desdibujado y una puesta en
escena contundente.

A pesar de todo, siento una profunda desilusión cuando llegan hasta ti, y de primeras te dan consejos y te dicen cómo tienes que hacer las cosas, sin saber de dónde vienes ni lo que has hecho, sin preguntar y escuchar el porqué de algunas decisiones sobre el trabajo. Hay mucho“botarate” suelto. Hay muchos Ernas, muchos Gretes y muchos Mariedls decidiendo sobre el porvenir…
Para mí ha sido un placer y un sufrimiento. Un todo. Una soledad muy grande. No os lo podéis imaginar.

Es un camino difícil, de eso entendemos los que hacemos teatro, los que lo fabricamos con los medios que nos toca. Lo bueno, es que tengo unos cayos duros y grandes, y hasta una herniaenorme en la espalda que se sumó en el proceso. Pero también paciencia y decisión. Y si no es ahora, ni mañana, lo será al día siguiente. Estoy decidido porque me encanta el teatro, es útil y yo ya me he comprometido.

Así que, a qué estamos, qué procesos nos interesan, qué queremos con el teatro, cuál es el objetivo de todo esto. Hasta dónde estamos dispuestos a hablar.

Hay un error absoluto en el ambiente. Nos estamos equivocando. Creemos que divertir y entretener es lo mismo, pero no es así. Uno pertenece a las tripas y otro a la cabeza.

¿Queremos entretener o divertir? Pensemos un poco sobre ello, por favor. Es importante, es importante.

Ricardo Padilla, productor y director teatral.

sábado

"Las Presidentas" en el Teatro Campos de Bilbao

Me gustó muchísimo la representación. La obra es muy buena y las actrices estuvieron fenomenal.
El director -Ricardo Padilla- me parece un tipo con mucho de genio.Bilbao es una plaza difícil para aquello que se sale un poco de los tópicos o de las modas. Paradójicamente es un semillero de creadores. Así que estos tienen doble mérito."Las Presidentas" es una de esas obras que siempre son actuales porque tratan con los conflictos más oscuros, más humanos. Ricardo Padilla ha conseguido con su dirección, rebozar el drama en una comicidad que lo hace aún más sabroso.

"Las Presidentas" en el Teatro Campos de Bilbao

Si hubiera mas obras así, como "Las Presidentas" y menos alpiste, yo iría más al teatro. Si las programaciones fueran un poquito más "desafiantes", más provocadoras... Provocadoras de ganas, de ganas de vivir. Esta provocaión es compleja, dificil, trabajosa y hace falta talento para dar con el punto exacto. Ese punto que consigue que uno se entregue 100% a la experiencia que le toca como espectador: dejarse empapar por el suceso teatral.

La gozada de esta experiencia es ese "truco" que Ricardo Padilla maneja tan bien, porque tiene en cuenta al público desde el principio. Funciona tan bien además porque ese publico, ese destinatario que el señor Padilla imagina, no es cualquiera. Este director construye la representación a base de distintos niveles superpuestos, distintas capas, distintas texturas imaginarias. Así, engarza el texto en una realidad teatral lo suficientemente compleja como para que cada uno desovillemos nuestro própio espectáculo. Es decir, este director percibe un público complejo e inteligente y trabaja para él.

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