miércoles

No puedo evitarlo. Todos tenemos nuestros defectos. Este es el mío, esta pequeña pesadez que me aqueja, como una fobia. Me molestan las ínfulas que se acumulan como el polvo en los rincones. No puedo con la pomposidad y el postín. La trascendencia del tufo me pestilencia durante meses y tengo que ducharme mucho la imaginación -y otras cosas- hasta que se me pasa... Estas cosas me dificultan la vida bastante. Tengo que sosegar este enconado rencor.

1 comentario:

Arantza dijo...

cero toñejas, una adhesión. Todos somos humanos, con nuestras basuritas del alma, pero hay gente pedante que tiene cada rollito que es directamente... atorrante. Hay de todo. ¿Le conoces a Rosa Valbuena, que da clases en Egaña, en El Pincel? ¿Y a Conchi Maoño, la escultora que trabaja construyendo títeres, marionetas y gigantes y material de atrezzo en Kukubiltxo, el grupo de titeres de Larrabetzu? Son dos ejemplos de buena gente con buen hacer que sabe trabajar y no se da el pote. Rodeate de gente asi, y a los engreidos, que les den dos duros.

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