martes

…para una sociedad del decrecimiento, como para Oscar Wilde, <<¡todo arte es inútil y, por tanto, esencial!>>

Esta es la última frase (pg. 130) del libro escrito por Serge Latouche: “Pequeño tratado de decrecimiento sereno”.
Unas líneas mas arriba, opone el papel social del artista al de la banalización mercantil…

En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo. Piénsese en el esfuerzo que supone, en las largas horas de práctica y disciplina que se necesitan para ser un consumado pianista o bailarín. Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente inútil. (Paul Auster)
(Texto publicado en:
http://www.documentalistaenredado.net/439/paul-auster-el-arte-es-inutil/)

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