martes

Cultura libre y gratuita, Ley Sinde, Arte...

Para quien le interese una página con información detallada y en profundidad sobre la Ley Sinde: http://rvr.linotipo.es/2010/12/wikileaks-y-ley-sinde-el-plan-de-eeuu.html

La cultura libre y gratuita no existe y nunca ha existido. No es una ingenuidad pensar que sí. Es algo deseable que consiste en algo más que en las bibliotecas públicas de los barrios, y en algo más que en la escolarización obligatoria. Y esto no está mal, se acerca al horizonte inalcanzable de “lo suficiente”. Pero en una época de necesidad recaudatoria, las artes y el bienestar que estas producen son frágiles barquillas que los seres humanos usamos para zafarnos de los discursos dominantes. Y claro: el “Discurso Dominante” tiene que ejercer. Por cierto parece que desde el 2007 hay runrunes de una ley para pagar por préstamo en las bibliotecas públicas. En el 2010 las Bibliotecas Públicas se negaron a cobrar a los ciudadanos/as 20 céntimos por libro. ¿Volverá ahora esta nueva iniciativa para “defender los derechos de autor”?

Estamos acostumbradas a pensar que la creación artística es una producción cultural. Esto no es así. Todas y cada una de las sociedades se estructuran a base de constructos culturales. Es decir: las culturas son los argumentos de cohesión humana de cada grupo social. Esta construcción argumental es muy compleja y está hecha de muchos ingredientes. Uno de los más poderosos es el arte. Las culturas no componen sinfonías, ni escriben poemas, ni pintan cuadros. Y aún existiendo el autor o autora, en un bucle de retroalimentación cultural del que no puede escapar (es habitante de su época) la creación artística (y quizá cualquier creación) responde a la particularidad radical del sujeto y a un empuje hacia el vínculo. Es después que “la cultura” –que somos todos- elige esto o aquello. Alguien dirá: “pero es que hablar así de la cultura es algo vago, sin detalles…” Más bien es que los detalles nos rodean en ingente profusión arrolladora. Y tampoco es verdad que “la cultura somos todos”. Son cada vez menos.

Hay otro tema del que nadie habla cuando Arco se clausura. No se toma en cuenta, es algo invisible que la mayoría de los artistas y de los creadores del mundo occidental, tienen otros trabajos para poder seguir haciendo música, pintando, escribiendo… Y que no solo no viven de lo que crean, sino que muchísimas veces pagamos por seguir haciendo arte. Sabeis cuanto le cuesta a un escritor publicar una novela. No hablo del valor del trabajo de escribirla, sino de que tendrá que poner dinero de su bolsillo para publicar (si no se trata de un escritor ya reconocido o un escritor de best-sellers, que en algún momento no lo habrá sido y seguramente puso dinero de su bolsillo…). Igualmente a los pintores nos cuesta dinero hacer exposiciones (transportes, enmarcaciones, tiradas de tarjetas o de catálogos…) y a los músicos les cuesta dinero hacer música… y en el teatro igual. La pasta la ponemos todos –no solo los cineastas- los que nos dedicamos a esto, y es mucha. Pero todo esto es muy normal porque todos los médicos pagan por curar a sus enfermos y los taxistas pagan por llevar a sus clientes. Es normal porque los electricistas suelen tener otros trabajos con los que pagar las facturas domésticas y sufragar los gastos de ejercer como electricista… A pesar de cualquier cínico humor que se pueda aplicar a estas situaciones, y a pesar de cualquier torticero argumento para justificarlas, en mi opinión es un poco “chocante” que uno de los ingredientes más poderosos de la construcción cultural (los creadores artísticos) esté tan dejadito en una esquina, mientras las distribuidoras de cine americanas –y las discográficas- mueven cifras económicas obscenas, y mientras la divulgación de los temas de arte contemporáneo se relaciona con la venta de objetos de lujo. ¿Por qué será? ¿Será cosa de unos “malos malísimos” que se frotan las manos?
Sin embargo, somos muchos los que no nos sentimos amenazados por la copia sino todo lo contrario. http://www.kaosenlared.net/noticia/el-ocaso-de-la-mediocracia

La difusión y distribución de la creación artística (música, literatura, cine…) ha cambiado mucho desde los tiempos de El Cantar del Mio Cid. Los distribuidores no trabajan igual que hace unos años…y esto es lo mismo para todos. Internet es un medio en el que los músicos, los escritores, los artistas podemos distribuir y difundir nuestras creaciones de forma autónoma y con más economía, facilitando así que más creaciones lleguen a más personas.
El motivo de que los artistas se “mueran de hambre” como gritó Rosario en una manifestación a favor de la Ley Sinde, no es que miles de personas puedan copiar sus creaciones libre y gratuitamente, sino en lo que económicamente se pide de ellas. Desmonta y cabrea a quienes quieren monopolizar la distribución cultural y a quienes quieren vivir de vender copias. Beneficia a muchos creadores que pueden gestionar su propia distribución. Beneficia la pluralidad en el acceso a las ofertas creadoras... Y lo del cine…Todos sabemos ya que una fuerza de presión a favor de la Ley Sinde son las grandes dstribuidoras americanas
http://www.elpais.com/documentossecretos/tema/pirateria_en_espana/
Por otra parte, es chocante y llamativo que el cine, el sèptimo arte que participa del chocolate del loro de los presupuestos generales del estado, sea ahora una excusa recaudatoria más. Más bien por lo que puede ser, porque puede ser una industria millonaria…

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