domingo

otras gentes y sus fabulosas creaciones...




1. Autor: Nacho, 2. Autor: Pablo, 3. Autor: Hassan K., 4. Autor: Pablo, 5. Autor: Pablo, 6. Autora: Fatima, 7. Autora: Fatima, 8. Autor: Nacho, 9. Autor: Nacho, 10. IMG_3050, 11. Untitled, 12. Untitled, 13. IMG_2953, 14. Reflejo de Hassan, 15. El corazón grande es zubietxe,los corazones pequeños los trabajadores de zubietxe y los corazones dibujados son los usuarios.La espada es de HASSAN, 16. Pensamiento, 17. Un castillo, 18. Muchos caminos, 19. Autor: Pablo, 20. Untitled, 21. IMG_3049, 22. los planetas, 23. DSC03066, 24. DSC03062, 25. DSC03042


Estas son piezas producidas por los artistas de uno de mis talleres, en particular el Taller de Arte de Zubietxe. Me gusta mucho decir "mis talleres", "mi Taller". Es un placer que me hace sentir multiplicada, orgullosa. Siento por cada participante un cariño muy muy profundo distinto y particular en cada caso-, un gran respeto y admiración por sus creaciones. Ser testigo del alumbramiento de estos trabajos me emociona cada día. Soy yo quien les animo a revolver en los colores y las formas. Todo esto hace que me sienta muy importante y muy agradecida.

sábado

Comprar, tirar, comprar...



En 1911 se anunciaban bombillas con una duración certificada de 2500 horas pero en 1924 los principales fabricantes pactaron limitar su vida útil a 1000. Un año antes, en 1923 Edward Bernays ya trabajaba como "Relaciones Públicas" y publicaba su primer libro en Nueva York: "Cristalizando la opinión pública".

Situo este fabuloso documental de Cosima Dannoritzer como continuación del aterior, una escalofriante lógica en cuya inercia vivimos sumergidos.
(En este vínculo http://encuentrosdigitales.rtve.es/2011/cosima_dannoritzer.html se puede leer un coloquio digital con esta directora, muy interesante)

Seguramente el origen de esta inercia no fué tal, sino una posibilidad de hechos y necesidades, lícitas seguramente muchas de ellas, y que ese azar de lo humano llamado historia decidió poner a rodar. Me gusta pensar que en algún momento esa misma contingencia incontrolable se encontrará nadando en una substancia humana mayoritamente constituida por deseos y por hechos bonacibles y que entonces, esa enorme cantidad de azar necesario para arrancar el motor de la vida, colapsará a nuestro alrededor y en nuestra médula espinal, infiltrándonos el recordatorio de que sobrevivimos porque cohexistimos, semejantes, gracias a la originalidad humana que inventamos cada día. Nuestra humana naturaleza se merece una cultura que le sea favorable.

miércoles


Yo, mi, me, conmigomisma, yomisma...


Este es un documental estupendo de Adam Curtis en el que se cuenta como los hallazgos y las ideas de Sigmund Freud fueron interpretadas de forma torticera para crear la sociedad de consumo en la que vivimos. Este es el primer capítulo de una serie de 6 que se pueden ver en YouTube siguiendo este vínculo.
El documental se centra en la figura de Edward Bernays, un personaje muy poco conocido, muy velado Se dá la circunstancia de que era el sobrino de Sigmund Freud, conocía muy bien los conteidos de las investigaciones de su tío y creo que fué el primer editor -o impulsó la edición- de las obras de Freud en Estados Unidos. Los manejos y la oportunidad de esta publicación está bien recogida en este documental.
Edward Bernays fué en inventor de lo con hoy conocemos como "Relaciones Públicas" (él mismo acuñó el término) y otras ideas relacionadas con la seducción hacia el consumo de bienes inútiles, y hacia la creación de opinión pública. Escribió varios libros entre ellos el titulado "Propaganda", que fué publicado en Estados Unidos en 1928, y comienza más o menos así:
La manipulación consciente e inteligente de la hábitos y opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática. Los que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero dirigente, el poder de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Este es un resultado lógico de la forma en que nuestra sociedad democrática se organiza. Un gran número de seres humanos deben cooperar de esta manera, si han de vivir juntos como un buen funcionamiento de la sociedad.
Nuestros gobernantes son invisibles, en muchos casos, sin darse cuenta de la identidad de sus compañeros en el gabinete interior. Ellos nos gobiernan por sus cualidades de liderazgo natural, su capacidad para suministrar ideas necesarias y por su posición clave en la estructura social. Sea cual sea la actitud que uno opte por tomar hacia esta condición, sigue siendo un hecho que en casi cada acto de nuestra vida cotidiana, ya sea en el ámbito de la política o los negocios, en nuestra conducta social o nuestro pensamiento ético, estamos dominados por el número relativamente pequeño de personas- una fracción insignificante de los ciento veinte millones- que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos los que mueven los los cables que controlan la opinión pública, quienes enjaezan las viejas fuerzas sociales y quienes idean nuevas formas de atar y guía el mundo.
(La traducción es mía) Este libro está publicado en castellano por Editorial Medusina. He encontrado el texto completo
La única mención que Edward Bernays hace en este libro a su tío Sigmund Freud, está en la página 46:
Son principalmente a los psicólogos de la escuela de Freud, quienes han señalado que muchos de los pensamientos y acciones de los hombre son sustitutos compesatorios de deseos que se ha visto obligado a suprimir. Una cosa puede ser no deseada por el valor intrínseco de su utilidad, sino porque inconscientemente un hombre ha llegado a ver en ella un símbolo de otra cosa, un deseo de algo que le avergüenza admitir. Un hombre que compra un coche puede pensar que lo hace con el fín de su locomoción, mientras que de hecho, puede ser que realmente no lo necesite, y que prefiera ir a pie por el bien de su salud. Es posible que realmente lo quiera porque es un símbolo de posición social, una prueba de su éxito en los negocios, o un medio de complacer a su esposa. Este principio general de que los hombres son en gran medida accionados por motivos que se mantienen ocultos para sí mismos, es tan cierto para la psicología de las masas como para la psicología individual. Es evidente que la propaganda de éxito debe entender los verdaderos motivos y no contentarse con aceptar las razones que dan los hombres para lo que hacen.
Pero este es el argumento fundamental de su razonamiento se repite a lo largo del documental.
El interés de Edward Bernays en los hallazgos de Freud es instrumental. Utiliza, tergiversa y pervierte los contenidos a favor del diseño de estrategias de manipulación consciente de la opinión pública con fines económicos, políticos, siempre autoritarios y de control.
Las ideas expuestas negro sobre blanco en el libro de Bernays"Propaganda", fueron la inspiración de Joseph Goebbels en el trabajo de todo el diseño de las acciones de su ministerio.
No nos vendría mal leernos este libro de Edward Bernays, así como las obras de Sigmund Freud, para saber de qué hemos de protegernos. Toda la obra de Freud es genial y maravillosa, pero sus palabras y sus ideas no pueden protegerse de la manipulación y de la interpretación retorcida de una divulgación dirigida hacia fines autoritarios y de control, algo que es también muy contemporáneo. Quizá la única forma de defender las buenas ideas de las malas intenciones sea conocerlas a fondo. Esto creo que también puede valer para nuestra convivencia cotidiana, para comprender las ideas y las posiciones de nuestros semejantes.

Forma, arte y amor (Cuarta Parte)



Humberto Maturana (biólogo y epistemólogo) y Ellen Dissanayake (etóloga), entre otros, sitúan la originalidad humana en un eje: amor, forma, símbolo, lenguaje. Es otro punto de vista, a mi juicio interesante. Estas indagaciones no buscan una respuesta esencialista de la naturaleza humana. Existe una ciencia que se hace a favor de la particularidad del sujeto, de su necesidad de vínculos, y de sus creaciones.
Humbert Maturana, en una entrevista en la que habla sobre literatura y la distinción entre Ciencia Ficción y Utopía, dice:
“…Las utopías inspiran en el lector un ánimo nostálgico, una añoranza por una convivencia humana en la que prevalezcan el respeto, la equidad, la armonía estética con el mundo natural, y la dignidad humana. ¿Pero cómo puede añorarse lo que no se conoce? Si vivimos una cultura centrada en la competencia que justifica la negación del otro arguyendo la legítima superioridad del vencedor y la legítima inferioridad del perdedor, ¿Cómo es que podemos apreciar y desear un vivir utópico en la colaboración y en el respeto por el otro?; si vivimos una cultura que legitima la discriminación económica, racial, de inteligencia, de conocimientos y sexual, arguyendo la legítima superioridad de unos y la legítima inferioridad de otros, ¿Cómo es que podemos apreciar y desear un vivir utópico en la equidad?; si vivimos una cultura que continuamente nos invita a parecer lo que no somos en la valoración de la apariencia y, por lo tanto, a vivir en la continua mentira de pretender lo que no se es, ¿cómo podemos apreciar y desear un vivir utópico en la honestidad y sinceridad?; si vivimos una cultura que legitima la explotación del mundo natural en aras del enriquecimiento del explotador, ¿Cómo podemos apreciar y querer vivir un mundo utópico de respeto y armonía con lo natural?; si vivimos en un mundo que usa la razón para justificar la manipulación y el control del otro, ¿cómo podemos apreciar y querer vivir un mundo utópico cuya armonía surge de la libertad que entrega la coincidencia de propósitos y deseos en el simple placer de la convivencia, y no de la subordinación a las exigencias del otros?; y, por último, si vivimos en una cultura centrada en la jerarquía y la dominación, ¿cómo podemos apreciar y desear vivir un mundo utópico que niega el sometimiento y el abuso? En fin ¿cómo puede tenerse nostalgia por lo que no se ha vivido? Pienso que esto pasa porque el mundo utópico que es escritor revela, nos revela, y lo vemos u oímos porque tiene que ver con nuestro ser biológico cultural en lo que de hecho somos en el fundamento de lo humano y, por tanto, lo utópico no es en sí u-tópico.”
Continúa el autor diciendo que no cree que necesitemos utopías sino vivir en dignidad y respeto “por nosotros mismos y por el otro como el fundamento de nuestro modo natural de ser cotidiano”. No añoramos algo que tuvimos y perdimos, deseamos una mayor presencia de aquello que constituye nuestra naturaleza humana y que permanece sepultado por las resimbolizaciones culturales. Añoramos, deseamos la actualización cotidiana y franca de significantes que se gestan en la originalidad de la naturaleza humana, que son descendientes de la vida en todas sus formas, y que se encuentran en palabras como: honradez, mutualidad, colaboración, respeto, equidad y amor…
Humberto Maturana habla sobre el papel del poeta como actualizador de estos deseos y termina el párrafo diciendo: “…lo humano no surge desde la lucha, la competencia, el abuso o la agresión, sino desde la convivencia en el respeto, la cooperación, el compartir y la sensualidad, bajo la emoción fundamental del amor”.
En su libro What is art for? Ellen Dissanayake escribe (la traducción es mía): “… los seres humanos están biológicamente predispuestos hacia ciertas tendencias que pudieran haber constituido una ventaja adaptativa y que se observan en todos los grupos humanos, por ejemplo:
-Los humanos tendemos a construir, aceptar y compartir con otros sistemas que explican y organizan el mundo como conocido y percibido.
-Necesitamos una seguridad psicológica y física sobre la predictibilidad y familiaridad necesarias para aceptar y conocer nuestro rol y lugar en la vida. Sentimos dificultades sin esta predictibilidad y conocimiento.
-Necesitamos ratificación psicológica, ser reconocidos por otros, siendo una parte integrante de un grupo o familia. Sentimos dificultades sin este reconocimiento.
-Tendemos a vincularnos y ligarnos a otros y nos sentimos incompletos sin este encuentro.
-Reconocemos y celebramos con otros de nuestra especie una extraordinaria –como opuesta a la ordinaria- dimensión de la experiencia, y nos sentimos insatisfechos sin esto.
-Tendemos a enzarzarnos en el juego y en el “hacer creer” y nos sentimos deprivados si esto es imposible.

Aunque no podamos vivir sin Mozart o Beethoven, nuestra naturaleza básica se desplegó prescindiendo de ellos, y formas sociales mucho más sencillas que la nuestra han resultado satisfactorias y gratificantes para multitudes.

En sus textos Ellen Dissanayake sitúa las fuentes de la experiencia estética en el apego y la mutualidad, dos características del ser humano que nos acompañan desde el nacimiento a la muerte.

domingo

Forma, arte y amor (Tercera Parte)


Creo que ya sé como se puede ir hilando todo esto…

Por un lado está el empuje vincular de la vida. La vida en los organismos, en los seres y en los sistemas necesita de unas características básicas. Entre las imprescindibles el vínculo: establecer vínculos con sus circunstancias, con sus semejantes, con sistemas, con otros organismos… Por y para esto los organismos (sistemas, seres…) modelan y son modelados: por y para ese trasiego de relaciones vinculares. El resultado perceptible de esa contínua e inacabable actividad de “modelar y ser modelado” es lo que llamamos FORMA. El arte señala esa Forma, o más bien: señala la presencia universal de toda esa complejidad de operaciones. La señala en el presente continuo de lo humano, concernido y atravesado diariamente por esa red de empujes vinculares y vinculantes. Allí, en el arte se certifica esa originalidad que nos permite observar nuestros procesos y nuestras operaciones cognitivas fuera de nuestro cuerpo y delante de nuestros ojos…

jueves

otras gentes y sus fabulosas creaciones...


1. Kind bear spirit, 2. S/T Acrílico sobre papel. 2011, 3. I'm Just a Girl Who Can't Say No..., 4. Como jugando, 5. Hongo x hongo, 6. qué qué????, 7. Untitled, 8. un chorrito * all sizes, 9. , 10. S/T Óleo sobre lienzo.46 x 38 cm. 2011, 11. Mujer-perro. Pasta de poliéster y óleo. 89 x 70 x 54 cm. 2007, 12. matriarcado, 13. Submerged, 14. creeping closer, 15. mountaineer, 16. Moleskine Flip 03, 17. wish you were here, 18. Tobben, 19. Wide Man, 20. Ritual mask, 21. etude216, 22. La herencia del placer, 23. Todavía hay Calendarios 2011, 24. 3,4.1.11

Forma, arte y amor (Segunda Parte)

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La cultura puede acercarme o alejarme de mi naturaleza humana. Puedo entregarme a las interpretaciones culturales o intentar tomar algo de distancia, por curiosidad.

Estoy acostumbrada a entenderme como una produccion cultural hecha de lenguaje, cuando en realidad soy biología que exuda lenguaje, y que existe porque está sumergida en ese lenguaje .
Me pienso como individuo, indiviso, individual y cerrada, cuando sé que soy una compleja estructura autorreferencial
[1] (radicalmente subjetiva) y que me adapto a la vida (no a la cultura) experimentándola es decir: conociendo (también a través de la cultura). Me cuesta no imaginarme como una dualidad mente/cuerpo, cuando sé que esta separación es aberrante, no existe. Creo ser independientes de la naturaleza y estoy soldada a ella por la vida, en una complejísima dinámica de vínculos e interacciones entre organismos y sistemas que son totalidades autorreferenciales también.
Y me pregunto si no es todo esto lo que se arma cada vez que estoy dibujando. Las contradicciones, las ficciones y algo que se asoma un poquito más del allá donde las palabras llegan.

[1] Esta expresión “estructura autorreferencial” está tomada de la enseñanza de Humberto Maturana. Se refiere a una característica de un sistema vivo, aquella que garantiza los cambios en el sistema cerrado que es un sistema vivo, necesarios para que este se adapte a su circunstancia . Estos cambios son las “leyes” propias de cada sistema vivo, según las cuales prosperan, peligran o colapsan.
Si queréis saber mas sobre Humberto Maturana tenéis una biografía en la Wikipedia y un listado de trabajos. Hay muchas publicaciones suyas y sobre su trabajo, basta poner su nombre en un buscador.

miércoles

Forma, arte y amor (Primera Parte)

Hace unos días cumplí cuarenta y siete años. El once de marzo es una fecha con la que el humor negro de alguno de mis amigos bromea: “¿qué será lo próximo, un asteroide impactando sobre la Tierra?”. Olvidar mi cumpleaños es imposible. Que suerte tengo.

He vuelto a picar en esa roca en la que de vez en cuando me entretengo: la relación entre el arte y el amor. Esto es difícil porque en el fondo no sé lo que quiero decir. En el fondo hay un barrunto de mutualidad, de vínculo, cooperación, necesidad del semejante… que estos dos asuntos –arte y amor- protagonizan.

En la segunda cena de mi cumpleaños, hablaba con unas personas amigas. Una de ellas trabaja en una fundación cultural y reconocía algo muy interesante: Hacer cultura, trabajar en la cultura significa facilitar las infraestructuras para que la creación ciudadana (particular de cada sujeto, de grupos…) encuentre donde sustentarse y por donde transitar y ofrecerse. Trabajar en la cultura no significa ofrecer y ofrecer espectáculos como un alpiste a consumir con el que la ciudadanía llenemos el tiempo en el que no estamos siendo productivos.

Hay siempre elementos vinculantes que rodean a la creación artística. Los que nos resultan más fáciles de conocer son aquellos con los que nos identificamos. Frecuentemente nos acercamos a las cosas, las personas, las ideas… porque identificamos en ellas algo que es nuestro, nos reconocemos en parte. Es como si no pudiéramos mirar de otra forma: casi todo tiene una parte que se nos vuelve un espejo. Pero solo “casi todo” y solo “una parte”.
Quizá el elemento vinculante más claro es su componente simbólico, es decir: nuestra propia capacidad para lo simbólico. Y esta capacidad tiene una interesante herencia biológica. A pesar de la sofisticación de nuestra originalidad llamada lenguaje, no somos los únicos seres vivos que se agrupan alrededor de representaciones, no somos los únicos seres vivos que pueden interpretar en un objeto (comportamiento, gesto, trazo…) la presencia de algo ausente (quizá reconocer la huella sea un precedente de esta capacidad, y por esto me fascine tanto el grabado). La genealogía biológica de esta habilidad que hemos desarrollado nos enseña en qué abundantísima medida somos cuerpo (es decir: naturaleza), y en que gigantesca medida habitamos su opaca oscuridad y somos eso.
Cuando leo sobre la vida de las hormigas, las abejas, los cristales, las orquídeas, los elefantes, los sistemas ecológicos… siento alivio, recuerdo la humildad que siento frente a una enorme montaña, recuerdo la sensación de plena infinita pequeñez ante cada atardecer o cuando miro la luna.
Nuestra originalidad imaginaria y simbólica vienen de allí: de las formas de las cosas. Vienen del empuje de la forma en nuestro cuerpo. Una forma que la vida utiliza para vincularse a la vida.
La biología, las lógicas de la vida y como esta desarrolla sus formas, la morfogénesis. Desde allí viene el arte galopando, junto al vínculo, al amor, la sociedad…y hacia allí se dirige. Merece la pena hablar de esto. Es entretenido, es poético...

domingo

Arte, amor, estilo...



El arte responde al empuje de la forma atravesada por la vida.
Es un hacer que rodea lo imposible acercándolo, poniéndolo a tus pies. Vela lo real, lo indecible, lo inasible que sustenta el pacto que es nuestra realidad. Lo vela para mostrarlo. Apoya al amor que nos protege velo sobre velo, capa sobre capa.
Es el último velo antes de… Y esta extrema proximidad oculta y revela al mismo tiempo.
Participa del amor y de la verdad. “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad” – decía Picasso. La verdad: ese hallazgo. El arte es mas bien una inexactitud, un tinte que revela unos detalles ocultando otros.

Hago lo que no sé, donde no sé y eso es lo que te doy. Lo único que puedo darte inagotablemente. Son rastros, restos, rostros que rastrillo en mis alrededores, tomando prestados los detalles que capturan mi cuerpo. Con ellos modelo para ti mi propia incertidumbre. A mi estilo, según mi forma.
¿Cuál es la forma de un pez? La forma de un pez es la de la turbulencia en la que se empuja al nadar, esa que él mismo produce. Así también el estilo, y la forma de esa corriente de deseo que se lanza por el hueco de lo que no es, de lo que no sabe, de lo que no tiene Y llega al fondo precipitando una invención, un objeto. Y vuelta a empezar el suceso continuo de procesos y precipitaciones en el que identifico y rechazo y construyo y me rebelo, destruyo, me arrepiento, triunfo, fracaso, deshecho, rehago, recuerdo, olvido y siento mi cuerpo allí de una vez, cada vez. Una y otra vez… en las líneas… en los huecos blancos del papel… una y otra vez en lo que no dibujo… una y otra vez…en lo que me empecino…una y otra vez…en las precipitaciones…

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