jueves

"CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR"

.¿qué es esto?,, ¿donde estoy?..¡¿a que te doy?!...


Ayer leí "Indignaos", en media hora. Después se lo regalé al hijo de una amiga, para que lo lea dentro de dieciseis años, cuando tenga dieciseis años. Es que Tomás todavía estaba en la tripa de su madre ayer, mientras nos comíamos un helado en el parque de los patos.


Volveré a comprarme el libro, y lo volveré a regalar. Lo conocía, había leído un PDF, pero ayer sentada al sol en el banco del parque, descubrí algo de mí que no recordaba, algo que me cuesta tener presente y me sentí orgullosa. Pensé: "se lo voy a regalar a mi madre, para que vea que yo tenía buenas razones a mis dieciseis años".


"Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas" dice Jose Luis San Pedro en el prólogo del libro de Hessel. Y este termina con una frase en dos palabras mayúsculas: "CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR".


Llevo toda mi vida resistiendo, ejerciendo una dolorosa rebeldía que intento disimular para no dar realidad a aquello contra lo que me rebelo. "Dolorosa" digo, porque durante muchísimo tiempo pensé que la ejercía sin derechos, en solitario, aislada, sin merecer nada por rebelde.


Desde pequeña me repugnan los mensajes sobre el valor del dinero como aquello por lo que hay que sentir más interés, el dinero como lo más importante, la funcionalidad de todo un caudal de asuntos debía desembocar en el dinero.


Este es un drama cotidiano que afecta a millones de personas, el chantaje perfecto, un mantra mortal, una preocupación que puede ocupar todo el tiempo y toda la energía, un argumento indiscutible: el mundo es así, el dinero es lo que importa, lo que más importa. Mentira.


Durante muchos años he estado sola en mi familia, enfrenda a todos esos mensajes llenos de ingredientes alimenticios: cariño, preocupación, infravaloración, amor, sordera y más amor. Esos mensajes: el mundo es así, eres una ingénua, eres una cándida, el arte es un pasatiempo, tienes que buscarte un trabajo de verdad (haz una oposición, mira fulanita, mira menganita..) -estos fabulosos mensajes han forjado mi carácter y mis valores (con más o menos despiste según qué momentos de mi vida). No reniego de ellos, pero me alegro de no encontrar entre las filas de personas a quien admiro, a nadie que sostenga ese tipo de mensajes. Sin embargo, aquello que yo misma atesoraba, aquello que me ayudó a salir adelante en mi adolescencia y mi juventud, aquello a lo que soy y he sido fiel toda mi vida, todo eso aflora como una realidad necesaria, la más necesaria.


Los cuentos, las historias, las narraciones, las experiencias que el arte produce, la imaginación, la música... es lo que nos queda cuando no nos queda nada en los bolsillos. Lo que mantiene a las sociedades unidas es la travesía de los relatos, el calor vincular de ese algo que apela a nuestra intimidad como un lugar deseable y compartible. Lo que nos hace humanas es nuestra facultad para "pensar" delante de nuestros ojos: creando imágenes, inventando historias, proyectando ideas mas allá de nuestro cuerpo y compartiendolas con otras. La creación es una fiesta cotidiana: desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Incluso en los casos de mayor necesidad, las personas encontramos en nuestra imaginación los recursos para mantener nuestra dignidad humana intacta.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí el libro me parece una mierda. Se lo han mandado a mi hijo de 15 años en el cole y no se lo ha dado a leer, porque no creo que lo entienda(no lo entiendo ni yo. Habla sobre temas que a los que tenemos casi 50 años nos quedan muy lejos y los que tienen 15 no saben de lo que se les habla. Y la frase no la entiendo.Por cierto, ahórrate el precio del libro y regala algo más útil.

helena dijo...

Hola! Me parece muy bien que no se lo dejes leer a tu hijo, no vaya a ser que lo entienda y te deje en evidencia. (Por cierto: mis amigas y amigos y yo misma tenemos 50 años y lo entendemos perfectamente)

Anónimo dijo...

Yo también lo entiendo, no soy tan tonta, era una forma de expresión.
Y no creo que por leerlo me ponga en evidencia,ni mi hijo ni nadie,que no he dicho que el autor no tenga razón. A lo mejor yo me indigno a mi manera, y tomo mis medidas y no necesito que nadie me dirija, ni a mí ni a mis pensamientos.
De todas formas, haz tu misma la prueba y dáselo a leer a algún chico o chica de 15 años. Si te dicen de verdad lo que piensan verás que tengo razón, y que no es un libro para adolescentes, hay que esperar que crezcan un poco y puedan entender lo que en él se dice.

Leire Parages Rípodas dijo...

Aquí habla una chica de trece que lo entiende perfectamente

helena dijo...

Muchas gracias Leire !
Dí que si!
Animo y adelante.
Besos.

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