viernes

Dibujar, dibujar es inútil y divertido...

La interpretación cultural del arte es un yugo, el ungimiento del trabajo en el estudio. Lo ha sido siempre y lo sigue siendo. Me es difícil, si no imposible, dibujar lo que me da la gana

Cuando dibujamos lo que nos da la gana, si lo conseguimos la Cultura encuentra un nicho en el que instalarlo y si no lo encuentra, si no nos encuentra, lo buscaremos nosotros: hay que instalarse en algún nicho de utilidad cultural. ¡No, no: lo mejor es lo que no sirve para nada! Lo que hacemos sin pensar en una finalidad utilitarista. Lo que hacemos por el placer que nos proporciona hacerlo, sin más. Y como somos humanos, de nuestra cosa mamífera nos viene de natural gozar en compañía de otros.

La ambrosía cultural que durante siglos nos arrastró en las corrientes de nuestras propias ideas, hasta esta playa en la que comprendemos que es feo hacer esclavos a los semejantes y es feo ensuciar tanto el medio ambiente sin pensar en las consecuencias, esta ambrosía cultural tiene una sombra oscura de la que no puede separarse. No sé qué pasa con la iluminación que veo más la sombra últimamente haciendo muecas y gestos obscenos, alargándose en la pared de mi caverna. ¿Será que el sol se pone?, ¿será que mi teoría del advenimiento de un nuevo tiempo medieval se confirma?

La “utilidad” del imperio meta-mega-mercantil (que lo que llamamos “mercado” no tiene la culpa de nada, que mercadear es la sal de la vida, pero parece que algún mal huevo puso, o que se lo puso otro en su nido…) ha tenido dos hijas gemelas: la productividad (de lo que sea, fuera o fuese pero que colabore al P.I.B y aledaños) y la innovación (idem). Estos son los dos grandes nichos que la cultura nos tiene preparados: o estamos en alguno de ellos o no existimos subjetivamente. Seremos seres insignificantes, inconexos, heterodoxos… Me pregunto si el resultado de las elecciones no estará ya decidido por el Banco Europeo ese y por el Fondo Monetario Internacional… Y ¿quien decide la índole de estos nichos en los que hemos de insertarnos como cabestras obedientes?. Pues lo decidimos todas, señoras, con nuestros hechos cotidianos.

Pues yo me resisto. Quiero resistirme ¿alguien se ofende? Dibujo porque me da la gana. No tengo ninguna ínfula utilitarista ni innovadora. Dibujo a lápiz y –como mucho avance tecnológico: con rotulador. Y además: tengo la manía de contaminar al mayor número de seres humanos con mis ideas locas)

Gracias a la innovación y al P.I.B. (y a esas partes de la sombra oscura de nuestra imperial cultura que se no se empeñan en dejar a las personas fuera de su propia contemporaneidad, para después tendernos la mano como si nos estuvieran haciendo un favor), sé unas cuantas cosas que no me canso de repetir, en las que no me canso de indagar, para las que no me canso de buscar y construir argumentos.

He aquí una lista somera:

-El arte no es un hecho cultural (como no lo es tampoco el juego, por ejemplo)
-El arte dio lugar a la posibilidad cultural
-La creatividad no tienen necesariamente que ver con el arte ni viceversa
-El trabajo manual en la creación artística es insustituible
-El dibujo hizo a la imaginación y no al contrario

¡Ahí queda eso!

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