viernes

hasta los o_ _ _ _ _s del "yo + yo = yo"

Ayer en el vagón del metro, alguien preguntó sobre un objeto abandonado en un asiento. Antes de que nos diéramos cuenta de que era simplemente la funda de tela de un paraguas, varias personas nos ocupamos en pensar qué hacer con aquella pérdida: ¿donde te bajas tú?..bueno, yo la entregaré en la oficina de... quizá sea mejor entregarlo en...
Antes de ayer fui a comprar un pantalón. Hablando con la mujer que me atendía, más o menos de mi edad, descubrí que sus sensaciones sobre su cuerpo en relación a los pantalones vaqueros y mis sensaciones en relación a lo mismo eran tan parecidas, tan coincidentes...
Con enorme frecuencia tengo la sensación de que todos vivimos fingiendo una vida impostora: una realidad pactada ya no sabemos cuando ni donde (aunque se le puede seguir la pista) y,  que nos invita, nos presiona a interpretar un papel, a disimular, a ocultar nuestros valores humanos más humanos  bajo las máscaras de la cultura de turno. La sociabilidad, la empatía,  la conversación casual, el vínculo, la curiosidad....


Hoy he encontrado un texto que no conocía y me parece interesantísimo.  Se llama "La insurrección que llega". Es anónimo y parece que se compuso en París durante las revueltas del 2005 y puede descargarse en castellano aquí: http://www.rebelion.org/docs/86360.pdf  No lo he leído en profundidad y puede que desconfíe o no coincida con muchas de sus ideas, pero hay unos párrafos que me parecen iluminados:



“I AM WHAT I AM”. Esta es la última oferta del marketing al mundo,
el último estadio de la evolución publicitaria, adelante, tan por
delante de todas las exhortaciones a ser diferente, a ser uno‐mismo y
a beber Pepsi. Decenas de conceptos para llegar ahí, a la pura
tautología. YO=YO. Él corre sobre una cinta transportadora ante el
espejo de su gimnasio. Ella regresa del curro al volante de su Smart.
¿Van a reunirse?
“JE SUIS CE QUE JE SUIS”. Mi cuerpo me pertenece. Yo soy mío, tú
eres tuyo, y esto va mal. Personalización de la masa. Individualización
de todas las condiciones –de vida, de trabajo, de desgracia.
Esquizofrenia difusa. Depresión rampante. Atomización en finas
partículas paranoicas. Histerización del contacto. Cuanto más quiero
ser Yo, más tengo el sentimiento de vacío. Cuanto más me exploto
más me agoto. Cuanto más corro, más fatigado estoy. Yo tengo, tu
tienes, nosotros tenemos nuestro Yo como una fastidiosa taquilla.
Nos hemos convertido en representantes de nosotros mismos ‐ este
extraño comercio, los garantes de una personalización que tiene todo
el aire, al final, de una amputación. Nosotros garantizamos hasta la
ruina con una torpeza más o menos disfrazada.
Mientras tanto, yo gestiono. La búsqueda de mi Yo, mi blog, mi
apartamento, las últimas tonterías de la moda, las historias de pareja,
de culos…¡aquello que fabrica las prótesis necesarias para tener un
Yo! Si “la sociedad” no se hubiera convertido en esta abstracción
definitiva, designaría el conjunto de los apoyos existenciales que se
me tienden para permitirme ir tirando todavía, el conjunto de las
dependencias que he contratado al precio de mi identidad. El
minusválido es el modelo de la ciudadanía que viene. No deja de ser
premonitorio que las asociaciones que le explotan reivindiquen para
él, el (papel de) “regresado a la existencia”.
La conminación, por todas partes, a “ser alguien” mantiene el
estado patológico que hace necesaria esta sociedad (...)

Todo esto me recuerda enormemente los contenidos de aquel documental que te recomendaba hace unos meses: "The Century of the Self"http://www.youtube.com/watch?v=yU-l9_SRS8c 
Y me recuerda también el secuestro cultural y milenario de la imagen: esa relación reflexiva que tenemos con las formas que producimos. 
Aquello que comenzó como una estrategia adaptativa vinculante, aquello que se transformó en un medio para mantener a grandes grupos humanos cohesionados... hace siglos y siglos que viene siendo utilizado para ideologizar, presionar y forzar interpretaciones de la realidad. 
Quizá hubiera una parte buena en el romanticismo: aquella fiera disputa por que un indiviso-individuo se apropiara de la imagen. Y encuentro algo maravilloso en aquella cruzada por la apropiación subjetiva de las imágenes que producimos, cada persona, cada sujeto, una por una... tomándolas como lo que son: un ejercício crítico de la experiencia, la apertura hacia el lenguaje allí donde ese no puede llegar: una creación. Y vino el maravilloso Freud que no pudo preveer las interpretaciones de sus ideas, ni proteger aquello que alumbraban de la influyente y codiciosa irresponsabilidad  de quienes buscaban el beneficio propio despreciando la consideración de sus consecuencias...


“I AM WHAT I AM”. Nunca la dominación ha encontrado una
palabra de orden más insospechada. El mantenimiento del Yo en un
estado de semi‐ruina permanente, en un medio‐desfallecimiento
crónico es el secreto mejor guardado del actual orden de las cosas. El
Yo débil, deprimido, autocrítico, virtual es esencialmente este sujeto
indefinidamente adaptable que precisa una producción basada en la
innovación, la acelerada obsolescencia de las tecnologías, el
constante cambio de las normas sociales, la flexibilidad generalizada.
Es a la vez, el consumidor más voraz y, paradójicamente, el Yo más
productivo, el que se arrojará con la mayor energía y avidez sobre el
menor proyecto, para regresar más tarde a su estado larvario
original.

Merece la pena echarle un vistazo.


Y otra cosa:
Aquí pongo  una reseña del libro "Algo vá mal" de Tony Judth http://www.letraslibres.com/revista/libros/algo-va-mal-de-tony-judt  no tiene desperdicio.


Aquí http://loslibrosdeteresa.wordpress.com/2011/04/10/algo-va-mal-de-tony-judt/  hay otra reseña de la que recorto y pego estos dos fragmentos:


"Hay algo profundamente erróneo en la forma en que vivimos hoy. Durante treinta años hemos hecho una virtud de la búsqueda del beneficio material: de hecho, esta búsqueda es todo lo que queda de nuestro sentido de un propósito colectivo. Sabemos qué cuestan las cosas, pero no tenemos ni idea de lo que valen. Ya no nos preguntamos sobre un acto legislativo o un pronunciamiento judicial: ¿Es legítimo? ¿Es ecuánime? ¿Es justo? ¿ Es correcto? ¿Va a contribuir a mejorar la sociedad o el mundo? Éstos solían ser los interrogantes políticos, incluso si sus respuestas no eran fáciles. Tenemos que volver a aprender a plantearlos."










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