jueves

Pintar es querer conocer...

Pintar es, principalmente, querer conocer y hacer todo lo posible por conseguirlo 
(Balthus)

El arte es una dedicación que busca conocer más allá de la construcción socialmente acordada. Con las palabras creamos el mundo. Al mismo tiempo, las palabras pueden ser el instrumento para ir más allá del mundo creado y ordenado por la palabra, como nos muestra la poesía. Del mismo modo que la pintura se sirve de líneas, formas, colores, texturas…, para adentrarse más allá de la percepción domesticada por los conceptos. El campo de acción del arte, de las artes, no es ya el medio conceptual –ni es tampoco conceptual el esfuerzo de comunicación que de él puede resultar-. Su campo es, precisamente, ir más allá de la ordenación conceptual de la realidad.  (Teresa Guardans)




sábado

buzos y...


Estos son algunos de los dibujos que he terminado. Un buzo entre peces muy raros en un paisaje muy raro... Son del tamaño de una postal y estoy pensando que serían quizá unas bonitas postales (raras, raras...) 
Estos de las pulpas sobre un foco, se ve que no estaban terminados y ahora sí lo están. Esto me pasa muy a menudo: las cosas siguen creciendo fuera de mi control.
Están dibujados y pintados con tinta sobre papel Khadi. Tengo aún un buen puñado de estos papeles maravillosos. Compré hace años un paquete en una tienda de Londres, en frente de la White Chapel y lo tenía por ahí bien guardado. Me pregunto si tendré suficiente paciencia como para hacer una serie de buzos y seres extraordinarios en estos papeles...


Hoy han informado en las noticias del medio día, de la gran cantidad de medusas que  están llegando a algunas costas mediterráneas. Parece que han tenido que poner redes anti-medusa en el Mar Menor. 
Me gustan muchísimo las medusas. Solo siento que algunas piquen y otras sean tan peligrosas. Hace dos años tuve un encontronazo con una. La arrollé nadando, no la vi y me la llevé tatuada: los tentáculos en la cara, su cuerpecillo en el brazo. Me dolió bastante ( de 0 a 10, me dolió 7'5). Me quedó la marca durante mas de año y medio. Me gustaban aquellos rayones en mi cara...




flores, flores, flores...

He terminado un trabajo para una amiga. Aquí hay un detalle. Es una despedida llena de flores que florecen y se van flotando convirtiéndose en planetas, pompas de palabras, pompones deshilachados... Y las flores que se quedan revientan y llenan todo de semillas, de más flores...  El papel mide algo más de un metro de largo por unos cuarenta centímetros de alto. Espero que haga su trabajo.

Este es Buchillo (un diminutivo de "Belcebú") mi perrito-Matusalén. Tiene 16 años y sigue haciéndonos compañía. Anda poquito, pero esta mañana nos hemos dado un buen paseo entre las flores. Le encanta olisquearlo todo y se entretiene mucho con cada briznilla de hierba. Seguramente es su periódico perruno diario. Es majo, cascarrabias y cabezón: tiene que ser lo que él quiera.
Toma tres pastilla diarias y se ha aburrido de tomarlas con un trozo de salchicha, así que he tenido que salir a comprarle jamón de york. El jamón serrano no le gusta, al señorito.
Se pasa el día durmiendo. Hasta hace un par de años dormía muy a menudo patas arriba. Ronca un poco y sueña (no sé con qué, creo que corre en sueños porque mueve las patas...) Tenemos la sospecha de que cuando no estamos pone la televisión y se pone música y cuando volvemos se hace el perro. El siempre ha pensado que es una persona.



Hemos estado paseando un buen rato, casi una hora. Suelo aprovechar para leer mientras paseamos. Me gusta leer mientras paseo, de siempre. Pero hoy he sacado la cámara de fotos y me he dedicado a fotografiar todo lo que me gusta. He hecho bastantes fotos del mercadillo también. Me apetece hacer unos dibujos de los puestos. Hace tiempo hice algunos dibujos que me gustaron. Me gusta el ruido del mercadillo, as voces de los que venden, lo que dicen, lo que gritan... Me gustan los puestos, las cosas, la diversidad, el movimiento, la gente mirando...
 
Este es dibujo que hice entonces, hace unos cuatro años. Tengo curiosidad por ver lo que haré ahora...

viernes

Resumen del viernes




Hace un día precioso. Desde la terraza puedo ver la aguja de la Basílica de Begoña y la iglesia de Etxebarri.
A las 8:30h.  ya estaban montados algunos puestos del  mercadillo, como todos las miécoles y los viernes. Buchillo  (mi perro-Matusalén de 16 años) está aún dormido, profundamente. Los días que hace calor no hay quien le saque de casa a las mañanas. Hoy tengo mucho por hacer así que mejor me pongo a ello.

jueves

mi estudio





Este es el lugar donde trabajo. Es una habitación de mi casa. 
Trabajar en casa es una ventaja que me encanta. Puedo desayunar mientras reviso proyectos, descansar asomada al balcón (en la foto no se aprecia, pero tengo delante un parque maravilloso, se ve todo Artxanda y hasta la puntita de la basílica de Begoña, ¡una gozada!)
En el estudio también hay un sofá-cama en el que trabajo también bastante, sobre todo lo relacionado el portátil ( tratar fotos, escribir textos, montar cosas) y con internet: subir fotos, navegar, revisar correos y redes sociales...
Es un lugar muy cómodo y muy acogedor.
En la pared de la derecha hay panel de madera de unos tres metros y medio por dos metros y medio, atornillado a la pared. Allí sujeto los dibujos, monto proyectos, sujeto papeles y telas de tamaño grande... Es algo práctico y muy útil. 


Empiezo nuevamente a coleccionar cajas "sin querer". Las desmonto y recupero la parte interior del cartón. Me he prometido desarrollar algo divertido a partir de esto. Me molesta enormemente este constante derroche de cosas en el que vivimos. Todo el papel y el cartón que acaban en el contenedor de reciclaje (como mejor de los destinos). 


En este momento estoy trabajando en un papel grande (está apoyado sobre la máquina de coser, se ve en la segunda foto). Es un encargo de una amiga. Se trata de una cosa delicada en la que intento meter algo de color. Otra amiga me ha encargado el diseño de su imagen corporativa (tarjetas de visita y un logotipo para la papelería). 



En el muro voy colocando los últimos dibujos, todo lo que está en proceso, en preparación. Están apareciendo personas buceando. Me gusta especialmente este buzo que se asoma a un agujero. Es un agujero de luz rodeado de palabras, un mosaico de frases relativas a la luz. Quizá esas palabras hayan dado lugar al agujero, o quizá el agujero en sus orillas se convierte en palabras. Las dos cosas pueden ser.
Me ha encantado descubrirme dibujando buzos. De pequeña quería ser oceanógrafa para bucear hasta lo oscuro. También quise ser arqueóloga, para cavar en lo oscuro y descubrir cosas. Y astronauta: flotar en lo oscuro... Cosas que tenían que ver con la suspensión el la oscuridad, buscar cosas allí -tesoros, cosas extraordinarias, raras, desconocidas...- y traerlas a la luz. Seguramente hago eso cuando trabajo: me sumerjo en la oscuridad, en la opacidad espesa del cuerpo y busco destellos y pistas de aquello que saco a la luz. No sé exactamente qué es, no creo que haga falta saberlo. Espero que os guste.


miércoles

Arte en todos los planetas del sistema social



La mayor parte de lo que aprendo sobre arte y sobre humanidad, lo hago en los talleres de los que soy responsable. Allí, en estas trincheras de la resistencia,  lo veo repetirse diariamente  como el amanecer, el atardecer, las fases de la luna, las mareas... con la intensidad de lo que ocurre en un laboratorio. Mucho de lo que pienso sobre el arte, sobre el amor y sobre las relaciones humanas es consecuencia de este trabajo.  

La "pedagogía del arte" está muy bien, pero esto es otra cosa. Hablo de lugares para la experiencia razonada de como las capacidades básicas que dan lugar a nuestra vida cotidiana se originan y provienen de nuestra condición de animales artísticos.  Es por ser animales artísticos que vivimos como vivimos, y no al contrario. 

El rapto cultural de nuestras facultades para la creación artística se da en todos los grupos sociales de una manera u otra, con mayor o menor intensidad. 
La cultura consigue extraer los contenidos que señala relacionados con el arte y encerrarlos en una convención destinada a élites, grupos de privilegio y de poder, e individuos especialmente dotados. Manipulando el origen de todas estas ideas para acapararlas y quedarse en propiedad cuestiones fundamentales y  sensaciones universales. La sensación de libertad y su contrapeso: la necesidad de cohesión, son algunas de estas ideas y sensaciones  (la inteligencia, el amor, la normalidad...)
Desmembrando en apartados  nuestro "todo cognitivo" y creando ficciones de un modo parecido a lo que ocurre con las operaciones de separación: cuerpo/alma o cuerpo/mente, la cultura separa tradicionalmente de nuestra cotidianidad aquellos ingredientes que pueden poner en peligro su hegemonía -que aparentan amenazar la cohesión del grupo.  Se queda con estos componentes para sus propios fines a menudo interpretándolos como asuntos minoritarios, de difícil abordaje, no para cualquiera. Como si tuvieran que ser protegidos en cajas fuertes. 

Hablar de la creatividad con una orientación hacia la producción económica y el rendimiento en el trabajo es una enorme perversión: es rizar el rizo de la llamada hacia la esclavitud voluntaria. 
La originalidad del ser humano radica en el desarrollo de las funciones complejas del neocortex asociadas a lo imaginario y a lo simbólico como forma adaptativa, una adaptación a la vida, no a la cultura. Los manuales de autoayuda y los mensajes tan de moda que elogian la creatividad como una línea importante en el curriculum, son los indicios de un sistema social, que se hace pasar por la vida misma,  como un sustituto,  como un sucedáneo.

La cultura tiene un valor cohesivo extraordinario lleno de deliciosas ventajas adaptativas pero sus inconvenientes pueden resultar demoledores (somos testigos de esto todos los días). Uno de ellos es que naufraguemos en el bucle que la misma cultura nos ofrece y creamos que no hay vida más allá de ella, en lugar de asirnos a nuestros propios inventos -culturales- como a lo que son: construcciones que pueden cambiar, variar, deconstruirse, volverse a construir.

Es posible que la edad de lo humano en la Tierra avance hacia su destrucción. Es deseable que si esto es así, la cultura no sea otra cosa una herramienta imprescindible que nos ayude a "morir dulcemente".  

En el caso de los animales humanos supervivencia y arte no pueden separarse porque la creación artística forma parte de los procesos biológicos necesarios para la supervivencia.
La imaginación es lo que hace que podamos llevar una vida cotidiana, resolviendo pequeños problemas y tomando decisiones a todas horas y adaptándonos a nuevas circunstancias. La rigidez imaginaria conduce al  sufrimiento y al desastre. Sin la capacidad para el pensamiento simbólico no tendríamos lenguaje. Y el pensamiento simbólico está asociado al juego, al "como sí", que es corriente en todos los mamíferos superiores. 

El arte nos viene del cuerpo, de nuestra compleja y extraordinaria biología. Así que todas las metáforas que construimos sobre nuestra existencia, aquellas con las que alimentemos la cultura en la que vivimos sumergidas, inciden de nuevo en nuestra biología de forma irremediable.  Vale más una cultura amable y a favor de desvelar y metaforizar, incidir y señalar los valores positivos del ser humano. Es cierto que es difícil porque la violencia innecesaria: la crueldad, viene asociada a la contradicción constante en la que nos sitúa la conciencia y nuestro estilo de inteligencia (la humana). Pero ahora  que ya lo sabemos, no podemos enarbolar argumentos ingenuos al respecto. En la gestación y multiplicación de lugares culturales amables y a favor del ser humano, de su radicalidad, de su original biología y de la intersubjetividad que esta hace posible, los lugares para el arte son imprescindibles.

martes

Cocktail de amor transparente





He de  confesar: la pasión no me gusta, no me gusta padecer, no me gustan los dramas que las pasiones desencadenan, no entiendo la necesidad de los argumentos de las óperas. No entiendo el empeñarse en pasiones imposibles, en amores no correspondidos, en enredos monumentales de los que resultan muertos y muertas, personas heridas e infelices al parecer a voluntad propia. No me gustan los dramas culturales fantásticos, ni la interpretación dramática de los sentimientos. Todo esto me desespera, no me arrebata: me inquieta, me saca de quicio. No me gustan las discusiones apasionadas. Las corrientes de la pasión me arrastran muy lejos de las playas de la vida, del cuidado amoroso, de la luz, de la perspectiva,  de la distancia necesaria para el humor. Me alejan de lo que quiero hacia un empeño tan fugaz como un segundo. Me alejan de lo que quiero  hacia el centro de un Maelstrom furibundo, hacia un  fantástico objetivo que desaparece al abismarme en la corriente. La pasión es una traición.

Otra cosa es la vida. La vida y sus voluptuosidades, sus libaciones libidinales, su deseo...
La voluptuosidad es un suceso natural, como la lluvia, como el crecer del pelo y las uñas. Mi libido muchas veces se despierta abruptamente, sin avisar, por sorpresa. A veces tengo que ignorarla, o la interrogo,  a veces le cedo el paso. .. Suelo hacerme con ella bastante bien. Nos entendemos. Me adorna los días. Y el deseo: un cauce por el transcurre la vida. Un cauce imaginario y complejo por el que corre la vida que me anima.
Este deseo no es el celo de las lobas, ni el apareamiento de las libélulas. El deseo es el cuerpo mismo  en su dirección hacia la vida, pasado por la imaginación particular de cada quien, por la mía . El deseo no es un potro indomable, ni unas ganas locas de lo que sea (esto se parece peligrosamente a la pasión...) . El deseo no es un mandato. Las formas de la vida, quizá: el dibujo de mi estilo particular o aquello que lo dibuja.

Y luego está el amor. La emoción mas suave, la más sofisticada y simple, espontánea, generosa, luminosa. La más alegre y reconfortante. Transparente..  
Cualquier otra cosa es cualquier otra cosa.

Receta del coktail:

Mezclar
3/4 partes de amor
1/4 parte larga de líbido
Una gota de pasión

Agitar bien, bien contra las orillas del deseo.

Servir el vaso largo y a temperatura ambiente.

(Es un gran digestivo)






viernes

Cuatro cuentos instantáneos, de amor.


(Cuentos instantáneos: como el Nesquik)


Cuento 1.

Erase una vez un hombre, un presumido seductor vestido con una capa de romántica humildad.
Enamorado del amor, pretendía este pretendiente, que el amor le hablara al oído con voz de mujer, llamándolo por su nombre, ovillándose en su cuello para siempre, como un gatito.
Las mujeres  eran para él:  todas ellas, cualquiera de ellas, pero ninguna de ellas. Destilaba en decenas de oídos las palabras más dulces y apasionadas, como si quisiera que el amor abandonara alguno de aquellos maravillosos cuerpos (o quizá  un poco todos ellos, ) y fuera por fin suyo, suyo para siempre. De vez en cuando alguna consentía  un apasionado chapuzón, del que salía como nueva: la piel más tersa, los labios más rojos. Alguna otra que se alimentó de sus palabras en lugar de solo escucharlas sufriendo  graves males. La mayoría de ellas se hacían las interesantes, suspirando secretamente en el sueño imposible de ser "la única" para él, y sin atreverse a confesar aquella irremediable atracción por aquel hombre con una nariz tan grande.


(No, la nariz no es estilo la de Cyrano de Bergerac, mas bien estilo Pinocho...)


Cuento 2.

Erase una vez un príncipe, tan príncipe que no era de este mundo. Una chica lo besó y el príncipe se convirtió en rana. La rana besó a la chica que se convirtió en rana también. Ambas ranas se besaron y se convirtieron en un hombre y una mujer. Vivieron un tórrido romance, se casaron,  se compraron un piso, tuvieron dos hijos, un todoterreno, dos hipotecas, un perro y un gato.  Al cabo de tres años se divorciaron. El se fue a vivir a casa de sus padres y ella no.

Cuento 3.

Erase una vez un hombre. Este hombre era un cuerpo desconocido para él. Bueno, su cuerpo quería presentarse, pero él no le hacía mucho caso y lo trataba como si fuera un vecino: el del tercero.
Un día este hombre descubrió que admiraba a una mujer, pero no sabía cómo la admiraba, ni como hablar con ella, ni qué decirle. Se cruzó en el ascensor con el vecino del tercero  varias veces en el ascensor y los dos hablaron del tiempo.

Cuento 4.

Erase una vez una mujer fea que se enamoró de un hombre guapo.
No puedo besarte, eres fea y no me gustas -dijo él.
Mira que hay cosas mas importantes -dijo ella, y le besó.
El hombre  se convirtió en rana y la mujer no pudo amarle.
Te lo advertí - dijo ella con tristeza,  mientras le llevaba  en sus manos amorosamente y le soltaba en una charca con bastante barro.


De cero cada vez y a todo o nada cada vez.


Estoy preparando un proyecto grande grande (en tamaño). Para ello necesito muchos papelitos muy pequeños muy pequeños. En cada uno hay escrita una frase relativa a la luz (el título de la exposición es "Tu luz inoportuna") El trabajo tiene una parte mecánica (romper los papelitos) que me tiene un poco frita. Aquí van unos pequeños detalles....Me cuesta ponerme a dibujar. Y cuando me pongo a dibujar me cuesta utilizar lo que sé hacer, los recursos que me gustan, aquellos con los que me identifico, al servicio de algo nuevo. Es como si tuviera un arnés para lanzarme al vacío con cierta seguridad de no morir destripada, y el mismísimo arnés me molestara para hacerlo.  Es como si durante años hubiera estado construyendo un equipo especial de inmersión con el que sumergirme a profundidades inauditas, y el mismo equipo me molestara en la inmersión... Lo que soy yo, me molesta, me estorba, me pesa y al mismo tiempo me es imprescindible (pero me estorba). De alguna manera mudo la piel como una serpiente, la dejo en los dibujos y allí se va quedando.
Algunos de los seres que afloran en mis cuadernos se parten de risa viéndome trabajar con los pedacitos. ¿O es que sonríen porque les gusta la idea? 

Estos seres son muy variados, sorprendentes, absurdos... A veces pienso en reunirlos a todos, como en un zoo, pero no creo que se dejen.



 Pulpa Hyde y Pulpa Jekyll de pié sobre un punto de luz.




No es fácil fotografiar dibujos en blanco y negro. No me quedan muy bien, a no ser que los escanee. Me gustan estos coches destripados, rotos, accidentados...Son accidentes en los que la única víctima es "el coche". El efecto de dibujar uno es mejor que destrozarlo a porrazos (me canso menos). El caso es que tengo ya una pequeña gran colección (que sigue en aumento)...Puedo hacerlos como churros y me inquieta un poco la satisfacción que me proporciona esta destrucción... Creo que no me gustan los coches. No me gusta lo que representa el automovil en la cultura contemporánea. No me gustan  nada esas asociaciones de:  coches, virilidad, posición social, progreso, status... Me dan ganas de devolver.  Estoy segura de que hay muchos hombres que sueñan con hacer desaparecer esas fantasías también: la virilidad asociada a la potencia, a la fuerza... a la brutalidad en resumidas cuentas.  Por esto los destruyo, destruyo todo eso... La virilidad es otra cosa, la fuerza y el valor no tienen nada que ver con la brutalidad, ni con "a ver quien la tiene mas grande"... odio ese mundo: el mundo del tener. Me agrada más la falta, la incompletud, lo faltante....

Mi sueño del día se ha cumplido: está tronando. Me voy con el perro a la calle. Luego volveré para seguir.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog