martes

Cocktail de amor transparente





He de  confesar: la pasión no me gusta, no me gusta padecer, no me gustan los dramas que las pasiones desencadenan, no entiendo la necesidad de los argumentos de las óperas. No entiendo el empeñarse en pasiones imposibles, en amores no correspondidos, en enredos monumentales de los que resultan muertos y muertas, personas heridas e infelices al parecer a voluntad propia. No me gustan los dramas culturales fantásticos, ni la interpretación dramática de los sentimientos. Todo esto me desespera, no me arrebata: me inquieta, me saca de quicio. No me gustan las discusiones apasionadas. Las corrientes de la pasión me arrastran muy lejos de las playas de la vida, del cuidado amoroso, de la luz, de la perspectiva,  de la distancia necesaria para el humor. Me alejan de lo que quiero hacia un empeño tan fugaz como un segundo. Me alejan de lo que quiero  hacia el centro de un Maelstrom furibundo, hacia un  fantástico objetivo que desaparece al abismarme en la corriente. La pasión es una traición.

Otra cosa es la vida. La vida y sus voluptuosidades, sus libaciones libidinales, su deseo...
La voluptuosidad es un suceso natural, como la lluvia, como el crecer del pelo y las uñas. Mi libido muchas veces se despierta abruptamente, sin avisar, por sorpresa. A veces tengo que ignorarla, o la interrogo,  a veces le cedo el paso. .. Suelo hacerme con ella bastante bien. Nos entendemos. Me adorna los días. Y el deseo: un cauce por el transcurre la vida. Un cauce imaginario y complejo por el que corre la vida que me anima.
Este deseo no es el celo de las lobas, ni el apareamiento de las libélulas. El deseo es el cuerpo mismo  en su dirección hacia la vida, pasado por la imaginación particular de cada quien, por la mía . El deseo no es un potro indomable, ni unas ganas locas de lo que sea (esto se parece peligrosamente a la pasión...) . El deseo no es un mandato. Las formas de la vida, quizá: el dibujo de mi estilo particular o aquello que lo dibuja.

Y luego está el amor. La emoción mas suave, la más sofisticada y simple, espontánea, generosa, luminosa. La más alegre y reconfortante. Transparente..  
Cualquier otra cosa es cualquier otra cosa.

Receta del coktail:

Mezclar
3/4 partes de amor
1/4 parte larga de líbido
Una gota de pasión

Agitar bien, bien contra las orillas del deseo.

Servir el vaso largo y a temperatura ambiente.

(Es un gran digestivo)






1 comentario:

helena dijo...

Casualmente Ainhoa Diaz Maza leía esto en su casa anoche, antes de dormirse. Me dice que está en La Republica, de Platón.

Sófocles: "Callate amigo; escapé a ello con la mayor satisfacción, como si me hubiese escapado de un dueño furioso y salvaje." Sócrates: "...me pareció que contestó bien...pues en la vejez llega a producirse uuna paz y una libertad en toda clase de esas turbaciones [de los sentidos]. Después de que las pasiones han cesado en sus violencias y se han apaciguado, lo de Sófocles se ha realizado para todas las pasiones: es el haberse liberado por completo de una multitud de tiranos furibundos."

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