viernes

De cero cada vez y a todo o nada cada vez.


Estoy preparando un proyecto grande grande (en tamaño). Para ello necesito muchos papelitos muy pequeños muy pequeños. En cada uno hay escrita una frase relativa a la luz (el título de la exposición es "Tu luz inoportuna") El trabajo tiene una parte mecánica (romper los papelitos) que me tiene un poco frita. Aquí van unos pequeños detalles....Me cuesta ponerme a dibujar. Y cuando me pongo a dibujar me cuesta utilizar lo que sé hacer, los recursos que me gustan, aquellos con los que me identifico, al servicio de algo nuevo. Es como si tuviera un arnés para lanzarme al vacío con cierta seguridad de no morir destripada, y el mismísimo arnés me molestara para hacerlo.  Es como si durante años hubiera estado construyendo un equipo especial de inmersión con el que sumergirme a profundidades inauditas, y el mismo equipo me molestara en la inmersión... Lo que soy yo, me molesta, me estorba, me pesa y al mismo tiempo me es imprescindible (pero me estorba). De alguna manera mudo la piel como una serpiente, la dejo en los dibujos y allí se va quedando.
Algunos de los seres que afloran en mis cuadernos se parten de risa viéndome trabajar con los pedacitos. ¿O es que sonríen porque les gusta la idea? 

Estos seres son muy variados, sorprendentes, absurdos... A veces pienso en reunirlos a todos, como en un zoo, pero no creo que se dejen.



 Pulpa Hyde y Pulpa Jekyll de pié sobre un punto de luz.




No es fácil fotografiar dibujos en blanco y negro. No me quedan muy bien, a no ser que los escanee. Me gustan estos coches destripados, rotos, accidentados...Son accidentes en los que la única víctima es "el coche". El efecto de dibujar uno es mejor que destrozarlo a porrazos (me canso menos). El caso es que tengo ya una pequeña gran colección (que sigue en aumento)...Puedo hacerlos como churros y me inquieta un poco la satisfacción que me proporciona esta destrucción... Creo que no me gustan los coches. No me gusta lo que representa el automovil en la cultura contemporánea. No me gustan  nada esas asociaciones de:  coches, virilidad, posición social, progreso, status... Me dan ganas de devolver.  Estoy segura de que hay muchos hombres que sueñan con hacer desaparecer esas fantasías también: la virilidad asociada a la potencia, a la fuerza... a la brutalidad en resumidas cuentas.  Por esto los destruyo, destruyo todo eso... La virilidad es otra cosa, la fuerza y el valor no tienen nada que ver con la brutalidad, ni con "a ver quien la tiene mas grande"... odio ese mundo: el mundo del tener. Me agrada más la falta, la incompletud, lo faltante....

Mi sueño del día se ha cumplido: está tronando. Me voy con el perro a la calle. Luego volveré para seguir.

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