miércoles

Tácticas anti-neoliberales: sueños, dibujos, libros, talleres...

Sueño epifánico.

Esta noche he soñado que iba a verte.
Creo que iba con más gente de la que me zafaba con amabilidad, sin dar explicaciones, siempre doy explicaciones, incluso cuando nadie me las pide. Es una vocación de transparencia que no sé de donde me viene. Es como una correa invisible y sutil de la que me suelto cada vez que sé. Sin dar explicaciones me presentaba donde sabía que estarías.
Era la entrada de un bar, había más personas. Nadie me había visto,  tú aún no me habías visto.
En el sueño me acercaba a con naturalidad, sin hacer ruido, sin presentarme, sin saludar. Entonces me veías, me saludabas con naturalidad y mucho cariño. La sensación de acogimiento es la que más aprecio día a día. Pasabas tu mano por mi espalda,  en un gesto de bienvenida que me resultó como un bálsamo: tranquilizador, acogedor, amoroso… Ese frotar la espalda suave y simple, después de que una tose mucho o se atraganta. Eso que es como una pregunta sin palabras ¿estás bien?, sin explicaciones. Luego, una amable  presión  de tu brazo en mi cintura me invitaba a entrar en el bar.  La vida está hecha de toques, contactos, empujoncitos llenos de lenguaje, direcciones sin palabras, amabilidad sin texto.Los demás estaban entrando.
Era un lugar grande, en penumbra, lleno de personas que yo no conocía. De algún lugar saqué un gran melón y me puse a cortarlo en tiras, en bloques, con la intención de construir algo con aquello (era como si estuviera explorando el espacio para hacer una escultura…). Era maravilloso que ni mi melón, ni mi actividad llamaban especialmente la atención de nadie. Alguna vez, alguien lo miraba con cierta curiosidad, pero nadie se sorprendía mucho. Esto me resultaba muy agradable. Todo el mundo sabemos que los melones no son demasiado importantes.
Al cabo de un rato mi tarea me resultó extraña o no daba resultados… y la abandoné. Salí del bar, me marché con la sensación de partir de aventuras. Decidia dejar de darle al melón y arriesgar algo para nada, que es la vida misma. Anduve durante un rato dejando los sonidos de la ciudad cada vez más atrás. El lugar por el que andaba era cada vez más agreste, menos transitado. Rodeaba un edificio y  mi curiosidad me empujó a entrar. Lo hice por una grieta, apartando zarzas, en particular: una única rama de zarza.  Cuando estuve dentro me resultó conocido. Tardé unos minutos en averiguar donde estaba, era un lugar maravilloso en el que estuve con mi padre, de muy pequeña, en la misma ciudad en la que hace tiempo también estuve contigo. Sin embargo parecía un lugar en el que nadie había entrado durante años y años. Me pareció un decorado, un lugar falso, una réplica del original. Esta sensación me produjo una duda muy fuerte:  ¿es este una réplica de aquél? ó ¿es este el verdadero lugar  y aquel es el falso, el de los turistas?  Ahora estoy segura: aquel es una mala copia para turistas, el verdadero es este, el que permanece escondido en mi lugar secreto.
De pronto escuché ruidos y sentí que tenía que salir de allí, no podían sorprenderme allí, porque estaba en el territorio de mi secreto. Así que salí y quise regresar donde tú estabas. 
Anduve por la ciudad muy tranquila Había mucha gente, era de noche y hacía una temperatura agradable, debía ser verano.  Llegué al bar y habíais salido, estabais en la puerta.  Noté cierta preocupación en tu rostro al  verme llegar, y mientras me preguntabas con un enorme cariño ¿dónde estabas?, tu gesto de preocupación se relajaba hasta desaparecer, mientras pasabas tu brazo sobre mis hombros. No llegó a ser un abrazo ni siquiera, como alguien que se pierde y es reencontrado, no. Era algo referido a estar bien, hagas lo que hagas: está bien. Subas o bajes, vayas o vengas, lo cuentes o no lo cuentes: está bien.  Sentí una enorme paz.  Estaba muy sonriente, con una sensación algo lisérgica, como si no sintiera el peso de la gravedad… Me volví hacia el grupo de personas con los que estabas, que charlaban alegremente… Todo comenzaba a iluminarse tenuemente y a volverse algodonoso y algo distante…y suavemente, me he desperté.

Es el sueño más claro que tengo desde hace meses, el más agradable. Un problema y una solución, un abracadabra que me ha empujado. Como comer castañas asadas en invierno. Llevamos el calor dentro,pero a veces se hace tan difícil pacificar esta paz, como necesario es hacerlo.

Estoy dibujando un librito, que es cómo llamo a todo aquello que hago y que tiene páginas.

He aquí algunas fotos mas. Aún queda mucho por hacer, entre otras cosas: poner letras. Quizá un micro-cuento en cada página...Las narraciones siempre vienen después de los dibujos, bueno: o al mismo tiempo.






 Porque muchas veces, cojo un papel para escribir y pasa esto:



Que se me va la olla y ya no sé si estoy dibujando, escribiendo o las dos cosas... Es muy divertido. Salen personajes, situaciones y conversaciones disparatadas, alucinadas...


También estoy trabajando en la preparación de contenidos y material para un taller para chicas semanal  que empezamos el miércoles que viene. Para desactivar las imágenes publicitarias que nos bombardean, vamos a


aprovecharlas a nuestro favor para construir nuestras propias imágenes. Así que me estoy currando algunos ejemplos para mis chicas.
En este estilo de cosas, estoy encontrando maravillas. Entre otras
THE ANOTATED WEEKENDER. Doodling all over The Guardians weekend magazine que es un tipo que se dedica a dibujar sobre las ilustraciones del suplemento semanal del periódico británico The  Guardian.  Otro sitio interesante DOODLEBOMB. Me gusta el nombre y la idea de "bombardear", destruir, aniquilar... las imágenes de propaganda neoliberal y ultraconsumista, volviéndolas a favor de la subjetividad particular. Las imágenes son importantes: hagamoslas nuestras.


Mientras tanto, en la calle llueve como si no hubiese llovido nunca. A medida que pasan las nubes todo va cambiando  de color. A veces parece que estamos de noche...

La gente del mercadillo aguanta estoicamente. Hoy no está muy concurrido, claro, pero algún día que han anunciado viento los puestos no llegaban a montarse. Hay cierto movimiento de valientes...

Y estos mis geranios que siguen dando flores a diestro y siniestro. Llueva, truene, nieve... En el pueblo tengo unas hortensias que también: el otro día era un gusto verlas: floridas entre la nieve. Habrá que aprender de las plantas.





No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog