domingo

Pensar al revés, hay que pensar al revés para acertar.


















Estamos acostumbrados a pensar en la creación artística como una consecuencia de nuestra subjetividad, como una consecuencia de las ideas. Es justo al revés nuestra subjetividad es una consecuencia de nuestra capacidad artística, una consecuencia biológica de nuestra deriva filogenetica.
No dibujamos porque tengamos ideas: tenemos ideas porque podemos dibujar, porque dibujamos.
La capacidad artística está más relacionada con el cuerpo que con el lenguaje y el dibujo está en nuestra biología de una forma parecida a como lo están la respiración, la digestión...
Solemos pensar en el dibujo como en una consecuencia del significado, pero siempre es al revés: el significado viene después de la forma, o al menos: el significado viene con la forma.
Otro error tópico es el pensar que dibujar consiste en "tengo una idea y la llevo al papel". Pocas veces se da esta forma de proyección, generalmente la idea aparece al dibujar, al mover la forma delante de los ojos.
La visión no es retiniana, sino cognitiva, afecta a todas las partes de nuestro cerebro y a todas sus funciones perceptivas. Las imágenes percibidas y las imaginadas son igual de reales para nosotros.
Dibujar es pensar, un pensamiento mas cercano a la naturaleza original de nuestro pensamiento. Dibujando sorteamos  y eludimos el pensamiento cartesiano y las imposibilidades semánticas y sintácticas del lenguaje.
El dibujo y la creación ARTISTICA (es decir: desvinculados de propósitos apriorísticos y desligado de cualquier funcionalidad y pleitesía metodológica, reproduce exactamente los mecanismos cognitivos que nos hacen humanos y que son mucho más complejos que el pensamiento cartesiano y que las leyes de la semántica.

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