jueves

Cuando me pongo a dibujar, a inventar...y creo que creo cosas... (fantasía sobre arte y neuroplasticidad)

Parece que mi estado natural fuera el estado de creación, el estado creativo.
Cuando estoy creando necesariamente he de olvidarme  de esto que se llama "yo misma" y que es un invento cultural reciente. Estoy tan envuelta, tan involucrada y absorta en lo que estoy haciendo que una de las experiencias colaterales de este placer es una especie de enamoramiento, me enamoro : no sé lo que estoy haciendo, no sé lo que es pero me encanta... Hay una aparente irracionalidad en esto, una suspensión de las maneras cartesianas. Creo pensar con todo el cuerpo y así es.
Puede producirse una sensación de ligereza, gusto, a veces alegría y con frecuencia euforia.
Tan envuelta estoy que el espacio y el tiempo desaparecen: no hay objeto, no hay tiempo, no hay cuerpo y - paradoja - no hay otra cosa que estos tres. Se borran y desaparecen para mi conciencia.
Este es mi estado natural  cuando disfruto  y pongo en juego casi todo lo que soy.
En suspensión: prejuicios, expectativas e imágenes propias fijas, congeladas, coaguladas y demandantes como clichés. Cuando todo esto entra en crisis, accedo a un estado natural de creación.
Los efectos biológicos son inmediatos: los revestimientos glandulares que se activan para la supervivencia, se activan, activando a su vez el ritmo cardíaco, lo que me produce una activación del riego sanguíneo, algo que suelo interpretar como: bienestar, relajación tonificante, despertar, e incluso: iluminación.  El peso sobre mi respiración se alivia, la suspensión de las ideas coercitivas produce una sensación de inspiración, me siento inspirada, amplia...y como esa idea de "mi misma" ha sido suspendida, me siento generosa porque hay menos "yo" y más espacio para lo otro.  Entonces  creo que se ponen en marcha todas mis funciones relacionales en sus formas positivas, cohesivas: me vuelvo más amable, compasiva, comprensiva, cuidadosa y sensible. Esto es porque estoy disfrutando, gozando de algo que parece mi función humana más natural, más salvaje, poniendo en segundo término las convenciones culturales, aunque respetándolas, envuelta en ellas como si fueran un finísimo y transparente celofán. Las convenciones culturales y los lugares tópicos, no me conectan  con esa  humanidad radical,  ni con la de las demás personas.
Es la experiencia de crear la que abre la posibilidad, un hueco que permanece abierto y mi naturaleza fluye por él, un flujo continuo que ya no puedo interrumpir. Solo hacerle sitio, cauce, satisfacción.  Dejo  de repetir las mismas acciones. los circuitos inerciales se rompen, dejo de "pensar en una caja". Romper esta inercia significa obligar a mi cerebro a organizar secuencias nuevas, nuevas combinaciones y nuevos patrones. Rupturas lingüisticas se suceden y a menudo me río con esta especie de improvisaciones poéticas espontáneas. Todas las experiencias novedosas que pueda añadir, toda variación colaborará como nuevos materiales que ayudará a mi cerebro a trabajar de formas distintas y novedosas, y siempre que el cerebro funciona de formas distintas, mi cuerpo y mi pensamiento se ve forzado a hacerlo también. Así voy conquistando terrenos de existencia, de disfrute, que es lo mismo que decir que puedo comprender asuntos que hasta entonces me resultaban inaccesibles...Y quizá todo esto ocurra en un dibujo, en un ratito.

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog