viernes

Quiero aprender a compartir


No me es fácil averiguar sobre algunas cosas que hago, sobre sus motivos y sus orígenes. Muchas veces esto no importa porque estas cosas incomprensibles traen consigo sensaciones de bienestar, de plenitud, de confianza. Pero otras veces me siento empujada a hacer cosas que me inquietan enormemente. 
Una de estas cosas es realizar exposiciones. Desde hace años me he visto atrapada entre el empuje a enseñar lo que hago y la desazón enorme (hasta rechazo) que me produce el sistema diseñado para que los artistas ocupen un lugar en la sociedad: las galerías de arte, el mercado del arte. Es cierto que hay muchos tipos de galerías y que el mercado del arte adquiere muchas formas, modalidades, y las experiencias que yo he tenido en algunos de estos lugares nunca ha sido malas. Sin embargo estos ambientes me producen recelo, desconfianza y muchas veces miedo. Este miedo me detiene y por él no me dedico  a buscar activamente oportunidades en este sentido, aunque tampoco las rechazo cuando se me presentan (aún pasando algo de miedo) y me gusta que las personas se interesen por mi trabajo y me compren dibujos. Me pregunto qué significa este atrapamiento. Llevo años preguntándomelo. Por un lado un fuerte empuje a mostrar mi trabajo, por otro lado miedo.

Estoy descubriendo ultimamente que esto que yo creía miedo es algo que me detiene ante unas condiciones que no son las mías. Creo que mi miedo me ha protegido durante años y estoy agradecida. A menudo no puedo descifrarlo y lo siento como una oscuridad que me detiene. Una inteligencia brutal e inconsciente que está detrás de mi. Cuando pienso en monstruos es su sensación la que experimento. ¿Mi monstruo protector?. Esto no es ninguna contradicción: en todas las culturas una de las funciones más importantes del monstruo es su función apotropaica, es decir: espantar al mal, protegernos del mal. 

Pero ¿de dónde viene y qué significa el empuje a mostrar mi trabajo? He pensado en muchas posibilidades: una necesidad narcisista; un empuje de un ego de la peor especie; una consecuencia de mi condición de hija única que me empuja a estar bajo los focos; una necesidad de reconocimiento para subjetivarme y para sentirme bien... Puede que haya algo de  todas ellas, puede que todas estas ideas puedan tener alguna participación como causas, aunque tiene que haber algo más porque en ninguna de estas situaciones estoy cómoda. No estoy cómoda sintiéndome bajo los focos, no estoy cómoda satisfaciendo mi ego, no estoy cómoda cuando me sorprendo en una posición narcisista...

¿Cuando estoy cómoda? La respuesta a esta pregunta me hace sentir una inmensa paz: Estoy cómoda cuando comparto mis cosas. Me gusta charlar, compartir mis ideas, estoy cómoda. Hago talleres de arte donde comparto mi pasión por la creación artística y sus procesos.  Muchas veces comparto mis propios materiales, mi tiempo y me gusta. Me gusta compartir mi casa, en el pueblo, cuando mis amigos vienen y disfrutan de ella conmigo. Estoy cómoda, me gusta compartir paseos. Me encanta la correspondencia postal. Estoy  cómoda intercambiando dibujos y me gusta regalarlos.

Paso mucho tiempo sola, dibujando, estudiando, dejando que las imágenes e ideas se decanten, sintiendo aquello que se decanta y escuchando su sonido. Este es un tiempo necesario para mí. Sin este tiempo me pierdo y a veces enfermo. Soy muy lenta en el hacer y en el pensar. Disfruto de mi lentitud.  Es mi  ritmo de crecimiento y creo que este gusto por compartir forma parte de él. 

Quiero aprender a compartir. Ahora que sé que es eso lo que quiero y lo que hago. Ahora que sé que no son gestos narcisistas, han dejado de serlo. Ahora que sé que no es estar bajo el foco, he dejado de estar bajo el foco. Ahora que sé que no es un empuje de mi ego, mi ego deja de empujar.

Estoy aprendiendo a compartir.






LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del blog